Como un cono cualquiera

Nunca lo había pensado, pero la vida de un cono tiene que ser dura. Les fabrican con el único fin de vivir pendientes de esquivar golpes. Y eso tienen que hacerlo sin moverse de donde les ponen.

Fila de conosLos que tienen más suerte que el resto se pasan mucho tiempo de su vida simplemente delimitando, como los que ponen en los carriles adicionales de las carreteras en las operaciones salida o retorno. Pero tarde o temprano se convierten en “esquivadores” de golpes. Los (simplemente) afortunados solo tendrán que vivir pendientes de no llevarse un balonazo cuando los niños los utilicen como postes de portería. Los que no tengan tanta dicha tendrán que vivir siempre en la incertidumbre de no saber si serán machacados por la corpulencia de un patinador patoso intentando esquivarlos haciendo juegos de equilibrio. Los más desgraciados tendrán que sudar la gota gorda deseando no ser arrollados por una bicicleta, una moto o un coche descontrolado.

Cono a esquivarPrecisamente así es como me sentí ayer cuando me dispuse a cruzar la calle por un paso de peatones. ¡Atrevido! Iba yo atravesando la carretera tan feliz cuando uno de los coches que se acercaban aceleró hacia mí (sí, en lugar de aminorar subió la velocidad) y se metió por delante del coche de al lado en una peligrosa maniobra para evitarme. Imagino que pensó que le daba tiempo de sobra porque el otro sí que iba a frenar. Ja, iluso. Pasaron los dos al límite de darse entre ellos y de darme a mí. Creo que hubiera sido cuanto menos curioso que me hubiese visto envuelto en un accidente que no había provocado y en el que llevaba todas las de perder, ayer había salido de casa sin armadura.

Pero lo que me parece triste de todo esto es que ya no basta con esperar a que pasen de largo los coches que se aproximan a un paso de cebra. Poco a poco estamos derivando a tener que esperar a que se vacíe la calle, sobre todo de listos que se piensan que es suya. Triste desgracia humana.

¿Y a vosotros? ¿Os ha pasado algo parecido? ¿Habéis sufrido percances con los pasos de peatones?


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Pasos de peatones

Los pasos de peatones están sobrevalorados por los viandantes y demasiado infravalorados por los conductores. En el primero de los casos, creo que hay personas que piensan que unas rayas blancas en el suelo dan superpoderes a quienes las pisan. Por eso algunos en cuanto las ven desde la acera se lanzan a ellas sin importarles en exceso los vehículos que puedan venir a ambos lados de las mismas.

Por otro lado, creo que los conductores cuando ven unas líneas blancas paralelas pintadas en el suelo de lo único que se preocupan es de si hay un badén con ellas o no, no vaya a ser que dejen maltrechos los bajos de sus coches. Y algunos ni eso, porque parece que usan los badenes para practicar los saltos que dan los coches en las persecuciones de las películas americanas.

Estos días he podido comprobar que si hay algo que hace la gente cuando se va de vacaciones a Benidorm es saltárselos, infringiendo así las normas de circulación. Quizá porque como no es su pueblo no piensan que pueda verles ningún conocido. O quizá porque creen que es el momento para sentirse los dueños de la carretera, ya que los otros once meses no pueden.

Sin embargo, he de decir que a mi vuelta a la rutina eso también ha seguido ocurriendo. No sé si porque no han cambiado aún el chip, o porque el resto del mundo les importa un comino. Más bien será lo segundo, porque si no, no entiendo cómo puede haber conductores que los pasen sin detenerse y encima algunos de ellos estén hablando por el teléfono móvil. Que para hacer un completo sólo les falta tirar una colilla por la ventanilla y tocar el GPS al tiempo que hacen lo anterior.

De todas formas, de estas maravillosas personas yo sólo espero una cosa: que si algún ser humano despistado cruza correctamente por un paso de cebra mientras alguno de esos insensatos se lo intenta saltar, ambos pertenezcan a la misma familia. Así todo queda en casa.


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