No hace falta que denuncie

Supongo que algún día comprenderé lo que ocurre con la gente “profesional” en este país. O lo mismo no. Uno llega preocupado a una comisaría de policía porque ha perdido la cartera con su documentación. No sabe dónde la perdió, ni si la puede tener alguien y hacer un mal uso de ella. Y le pregunta al policía que le recibe:

– Buenos días, agente.
– Buenos días, dígame.
– Pues que he perdido mi cartera con la documentación, y no sé dónde está, y quería saber qué puedo hacer.
– ¿Tenía usted su DNI dentro?
– Sí.
– Pues no sé preocupe, tome este papel y pide usted cita para que le den un duplicado.
– Pero, ¿no tengo que denunciarlo?
– No hace falta, se saca usted uno nuevo y ya está.

Luego viene el ciudadano a mi mesa unos meses después, me cuenta esta historia y yo me quedo a cuadros (ahora menos, porque se repite muchísimas veces y me la sé de memoria). ¿Cómo puedo recriminarle al ciudadano que si pasa algo con su carné él es el responsable? Si le pregunta al policía que se supone que es el que sabe lo que hay que hacer y le dice que no es necesario, ¿qué va a hacer? Supongo que luego el policía se haría cargo muy amablemente de las deudas que hubieran podido contraer con él de forma ilícita. O de solucionarle el problema de haberse casado con varios extranjeros para darle los papeles. O lo que sea que hubieran hecho con él… Sí, ya lo sé, por supuesto que no lo haría.

Lo que no comprendo es qué consiguen con esa forma de actuar. ¿Por qué son (algunos, también es cierto que no todos) tan poco profesionales? ¿Por qué le dicen a los demás que hagan cosas que ni ellos mismos harían? Si todos se dedicaran a intentar hacer bien su trabajo, las cosas irían mucho mejor.


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