Déjà vu

Dicen que el déjà vu es la sensación que uno tiene de estar viviendo algo que ya ha vivido antes. También hay quien asegura que este fenómeno ocurre porque la parte inconsciente del cerebro procesa la información antes que la consciente, y para cuando la procesa la segunda, ya se tiene el recuerdo. Teorías al respecto aparte, creo que de existir, es lo que pudo pasarle a una niña que fue con su madre a hacerse el DNI por primera vez hace unos meses.

Se sentaron las dos en mi puesto y le pedí a la madre una foto, la partida de nacimiento y el volante de empadronamiento de la pequeña. Mientras me daba la documentación necesaria la madre me preguntó:

– Para hacerle el DNI a la niña, ¿influye el hecho de que los padres estén divorciados?
– Para hacer el DNI no, para el pasaporte sí. Hace falta el consentimiento de los dos padres.
– No, no la voy a sacar del país de momento.
– Pues entonces no hay problema.

Le di a la niña el papel para que firmara y la pequeña le dijo a su madre: “Mamá, yo esto ya lo he hecho“. La madre se quedó estupefacta. Yo no daba crédito a lo que decía la niña, pero con la experiencia anterior que había tenido no me extrañaba en absoluto que fuera cierto. La madre me preguntó si era posible y yo le dije que sí, que si ella iba a hacerlo, alguien más podría haberlo hecho también… Efectivamente, cuando me dispuse a darla de alta el sistema me dijo que esa chica ya existía. Se lo comuniqué a la madre y se fue disgustada pensando qué podía hacer para conseguir el carné que tenía en poder su ex-pareja.

Por lo que veo en la gente, las separaciones no amistosas son, además de desagradables, el comienzo de una nueva e intensa relación en la que el único objetivo es hacer el máximo daño posible al otro. El problema es que en su ingenuidad ambos creen que lo consiguen sin darse cuenta de que los dos están equivocados: el que más sufre es el pequeño que tienen en común.


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La separación y el divorcio son dos cosas que pueden acabar mal, o muy mal. En el mejor de los casos, acaban de manera que más adelante se llega a una de esas dos situaciones. Si encima hay niños de por medio la tercera posibilidad simplemente no existe. Además, los progenitores tienden a buscar el mal del otro, sin tener en cuenta a los hijos que tienen en común.

Un día se me dio uno de esos casos. Vino un señor a renovarle el carné a su hijo. Cuando se lo pedí me dijo que lo había perdido. Le pregunté si lo había denunciado y me dijo que no. Como no es obligatorio denunciar la pérdida del DNI, le hice un duplicado y se marchó. A las dos horas apareció el mismo niño de la mano de una mujer que afirmaba ser su madre, solicitando explicaciones de por qué le habíamos hecho el DNI al niño. Se lo expliqué y me dijo que era mentira que el carné estuviera perdido y me lo enseñó. A pesar de que no estaba de acuerdo con que se le hubiera hecho, la ley lo permite. Encima el hombre ni denunció en falso porque no había interpuesto denuncia y anuló de forma automática el DNI que traía la señora. Estuvo quejándose toda la tarde pero yo poco podía hacer, el niño ni tan siquiera mostró rechazo o miedo del señor que le acompañaba.

La señora tenía un problema, porque al menos hasta transcurridas 24 horas no se puede hacer un nuevo duplicado. ¿Y después de ese tiempo? En nuestra oficina no iba a poder conseguir nada pero, ¿y en otra? Con un funcionario despistado que no viera que tenía uno fabricado hacía poco tiempo podría haber repetido lo del padre. ¿Hasta cuándo iban a estar así? ¿No se dan cuenta que con esa actitud al único que verdaderamente perjudican es al niño? Si tanto le quieren, ¿por qué no hacen las cosas de otra forma?


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