Pasaporte por correo

Hay cosas que no pueden ser, y además son imposibles. Un pasaporte es un documento vital, es el que indica en cualquier país del mundo que quien lo porta es quien dice ser y no es otra persona. Se trata por tanto de algo importante, puesto que cualquier autoridad del planeta depende de él para identificar a quién se lo entrega. Parece lógico pensar que hay que extremar las precauciones cuando se realiza uno de ellos para cualquier ciudadano. Por este motivo no puedo entender cómo es posible que alguien llegue un día y me diga:

– Hola, quería hacerme el pasaporte.
– Buenos días, siéntese.
– No, verá, es que tengo un poco de prisa. ¿Le puedo dejar los papeles y me lo mandan por correo?
– Perdone, caballero. El pasaporte es un documento personal que se entrega al ciudadano de forma presencial. No podemos mandarlo por correo.
– Pero llegaría a mi casa.
– Si tiene usted el domicilio actualizado desde luego que aumenta las probabilidades de que sea así, pero no descarte que pueda no ocurrir.
– ¿Ni por mensajería urgente aunque suba la tasa?
– Lo siento, pero si quiere su pasaporte se lo tengo que dar en mano, bien ahora, bien otro día que tenga usted más tiempo.

¿Por mensajería urgente? ¿Qué se cree, que está comparándolo por Internet? Que no se trata de un móvil chino, sino de un documento serio. Al final va a tener razón una compañera que tengo y va a resultar que la gente ve el carné y el pasaporte como un abrigo o unos zapatos. Ven uno que les gusta, lo encargan para que se lo lleven a casa, y allí lo prueban, y si no quedan satisfechos solicitan la devolución (por el dinero, obviamente).


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