Leer la correspondencia

En más de una ocasión he comentado que las personas son excesivamente vagas para algunas cosas, siendo una de ellas leer los carteles. Sin embargo, la cosa a veces no se queda ahí. Hay personas que no sólo no leen los paneles, sino que tampoco prestan atención a la correspondencia que les llega al buzón. Esto, a priori, no tendría que ser una complicación. Muchos, yo incluido, vemos multitud de cartas promocionales no solicitadas, y panfletos y papeles publicitarios sobrantes, cuyo único destino es el contenedor azul. Sin embargo, se convierte en un problema en cuanto el sobre que se recibe ha sido solicitado previamente por nosotros.

Cuando se le desea hacer el DNI a un menor, hay que obtener una partida de nacimiento, entre otras cosas. Algunas personas optan por solicitarla por internet al registro civil en el que inscribieron al niño. Otras hacen la petición al registro civil donde creen que tienen inscrito al menor. ¿Qué diferencia hay entre una y otra? Aparte de que la primera opción es hacerlo bien y la segunda es hacerlo mal, la diferencia es que en el segundo caso no localizarán la partida de nacimiento en el registro civil elegido. Eso conlleva una respuesta por su parte, indicando dicha circunstancia.

Niño en otro registroAlgunas veces se indica claramente en la primera página que no se ha podido recuperar información de la persona solicitada. En otras ocasiones, se expone en una segunda hoja, grapada a la primera, que es una copia de la solicitud que realizó el ciudadano en su día. En este caso averiguarlo no es tan trivial, y hay que leer todos los folios para saber lo que ocurre. Si uno hace los deberes, vuelve a solicitar la partida de nacimiento al registro civil que corresponde (viene indicado en el libro de familia). Si no los hace, o no los hace bien, ocurre lo que me pasó en más de una ocasión: se acercaban a la oficina el día de la cita y se marchaban sin el DNI habiendo perdido el tiempo.

Cuando esto ocurría al menos no se iban de vacío, se llevaban una regañina por mi parte. Y es que no era normal que cuando les solicitaba una partida de nacimiento me entregasen el sobre recibido del Ministerio de Justicia aún cerrado, para que lo abriera yo. ¿Y si no era la partida? Es una carta a nombre de un ciudadano, ¿por qué debía abrirla yo? No me importaba, pero me sentía como si invadiese su privacidad. Me llamaba la atención la poca curiosidad que tenían por saber qué les enviaban. ¿No tenían el más mínimo interés por abrir la carta e investigar?

Pero hubo casos peores. Atendí a varias personas que me entregaron el contenido del sobre, obviamente sin revisar. Al cogerlo, en algunas ocasiones en la primera página ya lo indicaba, señalado con marcador fluorescente. Cuando les decía que no podía hacerles el carné se sorprendían. ¿Por qué no leían un poco? No tenían que ir demasiado lejos, ¡lo ponía bien claro! En otras, al pasar la página veía que no había datos de nadie y que había una inscripción que indicaba que no habían encontrado al menor. En este caso los padres decían:

– Es que como no sabemos cómo es una partida, hemos pensado que estaba bien así.
– Desconociendo el formato, que efectivamente no tienen por qué saber cómo es. ¿Cómo traducen ustedes esta parte donde pone “No hemos podido encontrar a nadie con el nombre y la fecha de nacimiento indicadas“?

Este tipo de personas son de las que se enteran de que les embargan la casa el día que la ocupan los nuevos compradores.


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