Gente vacía con vidas vacías

Gente vacía

Vidas vacíasEl mundo está lleno de personas vacías, sin vida propia. Y como no tienen una que vivir con alegría, no tienen demasiadas aspiraciones en la vida, o no tienen objetivos ni sueños que ver realizados ni cumplidos, se dedican a intentar vivir la de los demás o a entrometerse en ellas, como si tuvieran un derecho adquirido por el simple hecho de saber quiénes son. Esto no sería problema si ocurriera con un número reducido de personas.  Lo que ocurre es que uno se topa con gente de este calibre continuamente en la vida, y lo peor de todo es que prácticamente a lo único que se dedican es a realizar preguntas incómodas.

Y resultan incómodas porque los que las hacen no saben nada de la vida de uno, no tienen ni idea de su situación personal, ni de lo que están pasando o viviendo, y mucho menos la repercusión de la pregunta, que supuestamente se formula sin maldad. Para todas ellas la respuesta posible y que más apetece, aunque reconozco que no es la más adecuada, es: “¿Y a usted que le importa, si prácticamente no me conoce?“. No es que todo el que lo pregunte sea mayor (muchas veces sí), es que a mí me han enseñado a tratar de usted a la gente que no conozco. Y los que me conocen no me preguntan esas cosas. Hay cuatro preguntas tipo que prácticamente a todo el mundo le han hecho alguna vez. Dudo que haya personas que no se hayan encontrado con alguien que se les haya formulado.

  1. ¿Y el novio/a para cuándo? Pues mire usted, quizá ya lo tenga y no se haya enterado, o incluso tenga varios y los esté disfrutando al tiempo. ¿Y si quiero estar sólo? ¿Y si soy homosexual y en mi entorno no está bien visto? ¿Y si deseo llevar una relación secreta? ¿Y si acabo de salir de una relación de la que no he querido contar nada? ¿Va a ser la vida de quién pregunta más completa sabiendo esto? Obviamente no. Supongo que si ven a una persona medianamente crecida y soltera se lo preguntan para herir, como queriendo decir “Con la edad que tienes y que sigas aún sin pareja, significa que eres tan mala persona / tan feo(a) que no hay nadie a quién gustes”. No entiendo si no que pretenden conseguir. ¿Cotillear?
  2. ¿Y la boda para cuándo? Pues verá, es que paso del matrimonio y de esas chorradas, yo prefiero vivir en pecado, ¿sabe usted? Me gusta vivir al límite. ¿Y si no tengo dinero suficiente? ¿Y si lo estoy deseando y mi pareja no quiere? ¿Y si tengo mi boda idealizada y me lleva trabajo construir ese sueño? ¿Y si no quiero que lo sepa porque usted no es un invitado? Yo entiendo que detrás de esa pregunta se esconde una segunda frase o pregunta que insinúe la invitación para asistir al evento en caso de tener una respuesta afirmativa y con fecha. Como si fuera una persona a tener en cuenta ni siquiera en las mesas del final… Esta es la típica pregunta que a uno le hacen tras varios años de relación en separado, o viviendo juntos pero sin celebración de por medio. Y curiosamente nunca la formula alguien del entorno próximo.
  3. ¿Y el bebé para cuándo? Es que odio los niños, y no soportaría tener uno en casa. Por eso prefiero perros, son más fieles que las personas. ¿Y si realmente no me apetece tenerlos todavía para disfrutar un poco mi vida y mis prioridades? ¿Acaso sabe si llevo tiempo intentando tener uno? ¿Y si soy infértil? ¿Y si lo es mi pareja? ¿Y si nos cuesta por algún motivo? ¿Y si acabamos de tener un aborto (o hemos tenido varios)? ¿Y si este tema me causa estrés, depresión o ansiedad en mi día a día? ¿Qué necesidad hay de que me tengan que seguir hurgando en la herida? Si quiere ver un bebé, váyase a un parque y déjeme tranquilo, por favor. Parece obligatorio tener un hijo al poco tiempo de casarse, como si hacerlo con una cierta edad fuera delito.
  4. ¿Y el hermanito para cuándo? Yo soy de hijo único, prefiero malcriar a este ya que yo no tuve oportunidad de ser un mimado. ¿Y si ocurren las preguntas del punto anterior? ¿Y si no me apetece tener más? ¿Y si quiero disfrutar unos años del que tengo para no tener que compartir el tiempo que le dedique con un/a hermanito/a? No entiendo la necesidad de tener que darle una hermana o un hermano al bebé que ya se tiene justo en el momento en el que la gente piensa que ya está empezando a ser demasiado tarde. Porque para cada uno será en un momento distinto. ¿1 año, 2 años, 3 años? ¿Cuánto tienen que llevarse? Pues sinceramente, lo que a mí y al otro progenitor nos parezca lo más adecuado por nuestra situación, porque nadie más la entiende cuando cierro la puerta de mi casa. Además, ¿para qué quiere que le dé un hermano al mío si usted no se habla con los suyos?

Básicamente estas son las preguntas a las que todos nos hemos visto sometidos en más de una ocasión. Lo educado es salir del paso con un silencio y una sonrisa que zanjen la conversación. O tener siempre una pregunta alternativa para realizar un cambio de tema que denote cierto desinterés por responder la que me están formulando. Si a uno le va un poco la marcha puede dar la razón como a los locos, responder con alguna bordería o echar la mirada de la muerte a quién pregunta. El problema es cuando uno lo vive en repetidas ocasiones y acaba cansándose de tener siempre la misma cantinela. Ahí ser educado resulta bastante más difícil.

¿Y a ti, te han hecho alguna vez estas preguntas? ¿Cómo has salido de ellas? ¿Has respondido? ¿Has llegado a realizar alguna por la “presión popular”?