Viaje del viernes #16

Viaje del viernes

Reconozco que el chip del ya extinto DNI 2.0 (entiendo que era el 2.0 porque el que ahora está se denomina 3.0) era un poco patata. A poco que llevases el carné en la cartera y te sentaras sobre ella un día, y otro, y otro, y así durante meses se te acababa saltando de la tarjeta. No sé por qué no lo hicieron a prueba de dobladuras constantes. Creo que la culpa viene de la mala costumbre de tener el otro, que estaba hecho de plástico y papel en cualquier sitio, y aguantaba como un campeón giros, dobleces y demás aberraciones cometidas sobre él. El DNI electrónico era bastante más señorito pero nadie lo explicó, y pasaba lo inevitable: el chip acababa fuera del carné bastante a menudo.

Estar atrapado en un lugar que no te gusta, en el que sólo encajas porque te han metido ahí a presión, no es plato de buen gusto para nadie. Ni siquiera para un chip. Por eso, en cuanto tienen la más mínima oportunidad de escapar del carné al que van unidos, salen huyendo. Seguro que cualquiera de nosotros haría lo mismo.

Lo curioso de todo esto es que siempre coincide con el momento de ir a renovar el carné. Está feo decir el 100% porque siempre llega en algún momento alguien dispuesto a fastidiar la estadística, pero más del 95% de los que se sientan en mi puesto y me entregan el DNI sin chip, al ser preguntados acerca de cuánto tiempo llevan con él así me responden: “¿El chip? Pues se saltó la semana pasada, y como ya tenía que venir aquí…

Yo creo que alguno ha decidido independizarse en el mismo momento de coger la cita. Ha visto que iba a ser cambiado por otro y ha pensado que lo mejor era abandonar. Si el carné está en buen estado puedo pensar que es factible lo que me cuenta. Pero en la mayoría de los casos ocurre que la tarjeta tiene más zonas de color negro que de cualquier otro (del roce, del uso, de no llevarlo aseadito, lo que sea, no entro en la limpieza de cada uno), o bien tiene más de una zona por las que se podría partir en breve. Con esto, es imposible que mi mente acceda a considerar como verdad lo que me están diciendo. ¿Por qué lo hacen? ¿Piensan que les va a costar más? ¿Creen que les voy a multar? Si ya casi tienen uno nuevo, ¿qué iba a conseguir haciéndolo?

De todas formas, les aviso de que si la próxima vez les ocurre con más tiempo para caducar deben obtener un duplicado sin demora, porque así el carné no es válido. Y aunque estoy seguro de que lo saben, algunos me preguntan asombrados: “Ah, ¿no es válido?” Y muchos de ellos prosiguen con “pues yo compro con él“, o con “pues yo entro en los sitios con él“… De verdad, lamento decepcionar a todos los que lo siguen usando una vez roto, pero no se debería hacer. Al fin y al cabo, está deteriorado. Aunque la abstracción del deterioro es un tema tan complejo que merece un tratamiento aparte.

El chip volador

Estar atrapado en un lugar que no te gusta, en el que sólo encajas porque te han metido ahí a presión, no es plato de buen gusto para nadie. Ni siquiera para un chip. Por eso, en cuanto tienen la más mínima oportunidad de escapar del carné al que van unidos, salen huyendo. Seguro que cualquiera de nosotros haría lo mismo.

Lo curioso de todo esto es que siempre coincide con el momento de ir a renovar el carné. Está feo decir el 100% porque siempre llega en algún momento alguien dispuesto a fastidiar la estadística, pero más del 95% de los que se sientan en mi puesto y me entregan el DNI sin chip, al ser preguntados acerca de cuánto tiempo llevan con él así me responden: “¿El chip? Pues se saltó la semana pasada, y como ya tenía que venir aquí…

Yo creo que alguno ha decidido independizarse en el mismo momento de coger la cita. Ha visto que iba a ser cambiado por otro y ha pensado que lo mejor era abandonar. Si el carné está en buen estado puedo pensar que es factible lo que me cuenta. Pero en la mayoría de los casos ocurre que la tarjeta tiene más zonas de color negro que de cualquier otro (del roce, del uso, de no llevarlo aseadito, lo que sea, no entro en la limpieza de cada uno), o bien tiene más de una zona por las que se podría partir en breve. Con esto, es imposible que mi mente acceda a considerar como verdad lo que me están diciendo. ¿Por qué lo hacen? ¿Piensan que les va a costar más? ¿Creen que les voy a multar? Si ya casi tienen uno nuevo, ¿qué iba a conseguir haciéndolo?

De todas formas, les aviso de que si la próxima vez les ocurre con más tiempo para caducar deben obtener un duplicado sin demora, porque así el carné no es válido. Y aunque estoy seguro de que lo saben, algunos me preguntan asombrados: “Ah, ¿no es válido?” Y muchos de ellos prosiguen con “pues yo compro con él“, o con “pues yo entro en los sitios con él“… De verdad, lamento decepcionar a todos los que lo siguen usando una vez roto, pero no se debería hacer. Al fin y al cabo, está deteriorado. Aunque la abstracción del deterioro es un tema tan complejo que merece un tratamiento aparte.


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