Un pequeño descanso 

Llevo unas semanas muy desconectado de todo, y es que no llego. No llego a leeros, no llego a comentaros, no llego a terminar de escribir entradas. Tengo la carpeta de borradores llena, y con llena me refiero a que hay más de cincuenta escritos que están a medias, algunos desde hace muchos meses.

No, afortunadamente no estoy falto de ideas, lo que estoy es falto de tiempo. Necesitaría días el doble de largos para llegar a todo, y con esto lo único que consigo es estresarme. He conseguido devolverle a mí familia el tiempo que le quité con el blog y lógicamente esto me impide dedicárselo a él y a todo lo que le rodea, que principalmente son vuestras historias. Y la presión añadida de querer hacer un número de entradas a la semana me deja peor porque veo que no puedo hacerlo, que no me da tiempo a realizar todo lo que quiero.

Pequeño descansoEso se une a un momento en mi vida con algunos cambios. Unas oportunidades laborales se han abierto hace unos días ante mí y eso significa estudiar (y dedicarle tiempo). Quiero prepararme unas oposiciones nuevas y se supone que mejores para las que tengo que dedicar un tiempo del que ahora mismo no dispongo. Y dedico mucho tiempo a escribir, a leer y a pensar cosas relacionadas con el blog. Ésto lo seguiré haciendo, y continuaré llenando la carpeta de borradores, hasta que probablemente haya más aquí que en publicadas. Pienso más rápido que escribo, y eso lo facilita, otra cosa es que piense bien.  Estaba esperando a publicar la historia que habéis hecho entre todos y alguna que otra entrada pendiente para deciros esto. Además, así aprovecho el verano para parar, aunque no sepa con exactitud qué día de septiembre volveré.

Voy a volver porque esto no es una despedida, porque tengo un tercer libro de relatos cortos empezado, porque tengo muchas ideas para él, y porque necesito escribir. Me encanta hacerlo. Y ver el resultado en los libros, en papel, en el blog, en vuestros comentarios y vuestras palabras me invita a no dejarlo. He conocido a mucha gente increíble en estos años, y espero seguir haciéndolo. Mientras no esté por aquí, los que queráis tenéis mi dirección, podéis contactar conmigo arriba a la derecha, y respondo los correos, así que invitados estáis. Seguiré publicando, pero con una periodicidad distinta. No será tan asiduo, según vaya teniendo tiempo. Yo os leeré en la medida de lo posible, sin presión, os comentaré lo que pueda, y  estaré ahí para lo que necesitéis.

Por supuesto, os agradezco todo lo que me habéis dado. Sin vosotros esto no sería posible, y he aprendido mucho con todos y de todos vosotros. Es un placer poder cibercontar con los que estáis leyendo esto al otro lado de la pantalla. En septiembre nos vemos de nuevo. Feliz verano.

Adiós con el corazón

Ya no puedo más. Llevo casi dos años, y no doy más de mí. He intentado hacerlo de todas las maneras, compaginarlo de mil formas, quitarme tiempo de otras aficiones. Ya no veo la televisión, hago menos cosas en mi tiempo libre, incluso le quito horas a dormir, pero se me está yendo de las manos. He empezado a robarle tiempo a mi familia.

El blog me absorbe demasiado, las entradas, las imágenes, pensar (esto sobre todo), escribir. Dedicación demasiado intensa que está acabando con mi tranquilidad emocional. He perdido peso, me han salido tres tics nerviosos distintos y aún así estoy al límite cada vez que publico. Apenas tengo tiempo para terminar mis entradas en hora. Y eso que solo escribo dos días a la semana, porque el tercero es un repaso de lo que ya hay hecho.

Con todo y con eso, he decidido tomar una decisión que me atormenta, que me cuesta horrores y que me resulta muy dura: cerrar el blog de forma indefinida. No sé si a alguien le dolerá esta decisión, aunque si es así seguro que no tanto como a mí. Supongo que hasta alguien habrá que se alegre de esta noticia. Sobre todo mi mujer y mis hijos, aunque ellos por la Red no se pasean en exceso. Pero cuando empiecen a verme más en persona que en fotos seguro que van atando cabos.

Además, ya lo puedo decir, estas semanas atrás ha tenido un enfrentamiento con algún bloguero de forma privada por mi forma de escribir, de expresarme y de actuar. Y no voy a consentir que ser prolongue en el tiempo. El blog pretendía que fuera algo entretenido para mí, no quería que me generase más quebraderos de cabeza de los que habitualmente tengo. Y es lo que me estoy encontrando. Así que creo que es la mejor decisión que puedo tomar de momento.

Muchas gracias a todos los que habéis pasado por aquí, a todos los que me habéis leído, comentado y compartido. Los que habéis reído conmigo y los que la habéis emocionado a mi lado. A ti, que no has fallado ni un solo día desde que me conoces. A ti, que siempre tienes palabras agradables para darme. A ti, que me lees incondicionalmente. A ti, que difundes todo lo que escribo. A ti, que has leído mi libro e incluso lo has comprado y/o publicitado. A todos los que durante tanto tiempo habéis formado parte de esta casa, de mi casa, que se ha convertido en la vuestra. Siempre os llevaré conmigo. Espero regresar algún día.

Inocente, inocente…