Aventuras en el spa

Jacuzzi

El hotel donde nos hemos alojado este verano contaba en su interior con un espá – lo sé, la castellanización es fea donde las haya – para uso y disfrute de los clientes alojados con el régimen de Todo Incluido. Ya había ido alguna vez a un espá, así que me parecía buena idea hacer uso de él las tardes que pudiera. Y confieso que ya no recordaba lo que era.

Quizá fuera por tratarse de uno en el interior de un hotel, pero no dejó de llamarme la atención que hubiera familias con bebés de algunos meses allí dentro pasando las de Caín disfrutando del momento junto a sus padres. Imagino que el llanto que tenían algunos no era fruto del miedo de los chorros golpeando con fuerza tanto a personas como el agua, ni porque le salpicara continuamente agua clorada a los ojos; estoy seguro que era por la emoción de estar allí. Pasando por alto que hay quien dice que puede ser perjudicial para los bebés por la cantidad de virus y bacterias que pueden adquirir en ellos, ¿en qué están pensando los padres que les llevan y se regocijan en el agua? A relajarse con los chorros no, desde luego, porque a él no le pueden meter ahí.

SpaQue a veces me pregunto yo si merece la pena pagar tanto por lo que uno obtiene. ¿Relajación? ¿Y cuándo se nota? Yo lo único que noto es cómo me atiza en la espalda, los hombros o la nuca, según la postura, un chorro de agua con una fuerza tal que me dan ganas de revolverme y golpearle para que cese. En el hotel, debajo de uno en concreto me quedé pensando que hay que ser idiota para aguantar que te golpeen durante un minuto con más fuerza de la que dejarías hacerlo a alguien, y encima convencerse de que es beneficioso. Yo he visto empezar peleas por menos de lo que me daba el chorro a mí. Y aguanté, pero no estoy convencido de que sea beneficioso.
Además pude verificar que la gente se queja de vicio. Tanto que molesta el calor del verano, tanto que disgusta meterse en la playa con el agua fría, y allí casi había cola para entrar en la sauna, a sudar como un pollo asado, y un buen rato después salir corriendo para no perder el calor corporal y entrar en una piscina de agua a muy baja temperatura para emplear a fondo el contraste frío-calor. ¿Alguien se quejó? En absoluto, la gente lo hacía con una sonrisa de oreja a oreja. Yo miraba estupefacto. Seguro que encima son los típicos que entran al agua y según avanzan se ponen de puntillas para que el agua no suba por su cuerpo. O los que te dejan de hablar si les salpicas agua estando secos. Que hablando de estos, ¿serían capaces de entrar en una ducha de contrastes? Porque es igual, salen pequeños y finos chorros de agua fría o caliente a distintas alturas que te tocan las narices pero sin tener a nadie a quien gritar por el hecho saber a qué altura ni a cuántos grados. Al menos lo primero es gratis y un familiar o amigo disfruta viendo tu cara enojada…

JacuzziPero si hay algo que no me gusta de los espás es el diseño que tienen las zonas de las que emanan burbujas y que son tipo jacuzzi. Esos lugares los diseñó una mujer resentida con los hombres o un señor sin pareja y con muy mala uva. Y es que da igual dónde se ponga uno o la postura que adopte, siempre hay un chorrito de burbujas que va a parar a la zona delicada del hombre. Tanto da que el bañador sea tipo slip, bóxer o bermudas. El chorrito se nota, y todo el ajetreo de burbujas que suben y el movimiento involuntario al que esa parte se ve sometida conlleva un leve cosquilleo que termina… en el abandono de la zona de burbujas. Para evitar así males mayores. Así que yo cuando voy a uno me la salto, o soy el último en salir.

¿Te gustan los espás? ¿has visto bebés en ellos? ¿Te parecen nocivos o peligrosos? ¿Te has conseguido relajar en uno? ¿Te gustan las zonas de las burbujas?