Viaje del viernes #19

Viaje del viernes

La gente que acude a cualquier sitio a realizar una gestión, y más concretamente a la Administración Pública, suele hacer asustada, sin saber si le saldará bien lo que quiere o no, si conseguirá llevarse lo que necesita, si será muy largo, tedioso o necesitará algún papel que no tiene… Esto es de forma genérica. De forma más particular, hay un elevado grupo de personas que tienen claro que no se pueden llevar un ‘No’ por respuesta. Bien porque su tiempo es muy valioso (como el de todos, vaya) y no quieren volver, bien porque piensan que tienen unos derechos que a los demás no les corresponden. El caso es que acaban recurriendo a una mentira (o quizá no, en la Administración nunca se sabe) con la que creen que me van a hacer cambiar de opinión: decirme que en otro sitio sí le hacían lo que yo no quería. Cada primera vez solía cerciorarme de que no me equivocaba en mi negativa, para estar seguro de que no decía que no por decir. Al final, al insistente siempre le decía “Pues váyase a esa oficina y que se lo hagan, no pierda el tiempo aquí porque yo se lo voy a hacer”.

Como diría Forrest Gump, la Administración Pública es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar. A uno le puede atender el funcionario antipático (altamente probable, por otro lado), el funcionario torpe (esto quizá también es más probable de lo que debiera), o en un momento de suerte extrema igual le toca el funcionario agradable (que seguramente pone pegas y no tramita nada, pero lo hace con una sonrisa y uno no se toma la negativa igual). A mí me gusta encuadrarme en el último grupo, con la obvia salvedad de tramitar las cosas si se me aporta la documentación necesaria. No me gusta negar nada, y menos por decreto.

¿Y qué ocurre cuando le digo a un ciudadano que no puedo realizarle el trámite? Pues que algunas veces me encuentro con una contestación del tipo: “Pues en nosécuál oficina me lo hacen con lo que te traigo“. Ahí me lo sirven en bandeja y me sale de forma automática: “Pues váyase usted allí y que se lo hagan“. ¿Piensan que porque en otro sitio lo hagan (mal) yo también lo haré? ¿Por qué debería? Esta respuesta suele enervar más aún al ciudadano y ya me encuentro contestaciones de todo tipo, pero afortunadamente para todas ellas hay una respuesta posible. Particularmente me llaman la atención tres:

– (Ciudadano) Yo vengo aquí porque quiero y no tengo que darte explicaciones.
– (Yo) Ni las quiero, pero si viene aquí tiene que traer lo que le pido yo, no lo que le pide el de la oficina de al lado.

– (Ciudadano) Pues si ellos lo hacen tu también tendrías que hacerlo.
– (Yo) Siento decepcionarle, pero donde lo hacen mal es en la otra oficina y si yo no lo tramito, ellos tampoco deberían.

– (Ciudadano) ¿Por qué allí lo hacen y aquí no?
– (Yo) Quizá porque lo hacen mal, o quizá porque se han equivocado, esta vez a favor del ciudadano, que eso también ocurre. Aunque no lo crea, a mí me pasan ambas cosas con asiduidad.

Me gustaría saber cuántas de estas personas se han acercado a un concesionario a comprar un Audi cualquiera y le han dicho al comercial: “¿40.000 euros? Pues en el concesionario del pueblo de al lado me lo dejan por 20.000“. ¿Qué haría el comercial? ¿Rebajar el precio a la mitad? Quizá es más difícil intentar engañarles a ellos, como sólo somos tontos los funcionarios…

Y todo esto, pensando que el ciudadano no me engaña cuando me dice que en otro sitio sí que lo hacen. En este puesto he aprendido que muchas personas mienten por defecto (el tema de las fotos es una buena prueba de ello). Y a veces no es tarea fácil saber quién lo hace y quién no.

Viaje del viernes #18

Viaje del viernes

Reconozco que hacer un trámite con la Administración suele conllevar una pérdida de tiempo considerable, algo que en estos días que corren no nos sobra. Asimismo, un trámite en general con cualquier entidad nos genera esa sensación de “perder la mañana”. Por eso, cuando la gente venía a mi oficina y les decía que no podía realizar el trámite que me solicitaban porque les faltaba algún requisito, muchos acababan recurriendo a una excusa que no viene a cuento aunque ellos le veían mucha utilidad: hacer referencia a tiempos pasados. Si hace 20 años era así, ¿por qué ahora no? Supongo que no recuerdan que ya no pagan en pesetas.

Hacer un trámite con la Administración Pública es armarse de valor, paciencia… y papeles. Porque por muchos que creas que llevas, en ocasiones sigue faltando alguno. Cuando solicito un papel que el ciudadano no trae, las respuestas que obtengo son de lo más variopintas.

Algunos me dicen: “Pues la otra vez me lo hicieron con esto que te traigo“. No digo yo que no fuera así en ese momento, pero las cosas cambian y quizás los requisitos que se necesitan ahora son distintos. Generalmente la vez anterior data de 3, 4 o incluso 5 años atrás, con lo que un cambio en la ley es más que probable. También puede ser que no recuerden lo que trajeron esa otra vez, o tal vez otra persona lo tramitó en su lugar. Es posible incluso que quién se equivocó fue el funcionario y efectivamente se lo hicieron como me indican, pero erróneamente (no pasa nada, todos nos equivocamos).

Lo que de verdad me inquieta es que piensen que les estoy pidiendo algo que no es necesario. ¿Tal es mi cara de mala persona? ¿Creen que disfruto haciendo que la gente se dé paseos? ¿De verdad piensan que tengo ganas de volver a verles y encima más enojados? (cuando se van sin hacer lo que quieren, se suelen marchar más enfadados de lo que llegaron) ¿No sería más cómodo para mí atender una sola vez a cada persona?

Otros intentan sorprenderme con un “Pues en nosécuál oficina con esto me lo hacen“, y aunque es algo que trataré más adelante debo decir que no lo logran. ¿Qué me importa a mí lo que hagan en otro sitio, que ni siquiera sé si es cierto ni si lo están haciendo correctamente?

Pero si hay alguna que me resulta curiosa por encima del resto es: “Pues el año pasado me lo hiciste con lo que te traigo ahora“. ¿Está seguro el ciudadano de que fui yo quién le atendió? ¿Realmente no le mandé a casa a por lo que le pido ahora? ¿De verdad que fue el año anterior y no hace unos cuantos años? Si responde que sí a todas estas preguntas formuladas (y generalmente lo hace, no es fácil que dé su brazo a torcer), seguidamente le pregunto cómo puede acordarse con esa facilidad de lo que presentó el año anterior (a mí me cuesta recordar lo que hice el mes pasado). A esto a veces no hay respuesta, supongo que porque en el fondo son humildes.

Suponiendo que no han cambiado las normas, ¿piensan que me puedo creer que yo les dije algo diferente a lo que les digo ahora? ¿Lo tienen grabado en un vídeo? Quizá me pude equivocar con una persona y hacerlo mal, pero la cantidad de veces que me ocurre supera con creces el número de errores permitidos por mi sentido común. No soy tan tonto, leñe, aunque estoy seguro de que la gente no piensa igual.

El DNI roto, ¿es válido?

DNI roto por datos
Un poco roto, NO vale

Vengo observando en las búsquedas que atraen a la gente a mi blog que se repite una en concreto en distintas formas. La pregunta en cuestión versa sobre qué hacer en caso de que el DNI se rompa. Muchos se preguntan si es válido, otros qué pueden hacer, y otros cuánto cuesta. Dado que en el blog empencé hablando de documentación, esta entrada será un inciso para resolver todas esas dudas que la gente tiene acerca de un DNI deteriorado.

DNI roto en esquina
Roto por la esquina, NO vale

Un carné roto no es válido. Da igual que esté mucho, poco, en dos pedazos o en quince. Un DNI que presente signos de deterioro debe ser sustitudo por uno nuevo tan pronto como sea posible. En muchos sitios le pondrán pegas para ser utilizado y en algunos incluso no se lo admitirán. Para obtener un duplicado del carné se debe proceder a solicitar cita como si de una renovación por caducidad normal se tratase. Al llegar a la oficina se le expedirá un duplicado al ciudadano correspondiente con la misma fecha de caducidad que tenía el anterior. El importe de la tasa será el mismo que el de una renovación cualquiera, y se puede consultar actualizada en la página del DNI electrónico.

Para terminar, quisiera aclarar falsos rumores que circulan entre los no entendidos en la materia:

  • Un DNI roto sólo por una esquina es válido. FALSO. Ni por una esquina con “sólo dibujo” ni por una con datos. Está igual de roto.
  • Un DNI un poco roto no hace falta renovarlo. FALSO. Hay que obtener un duplicado, pero andándose con ojo. Cuando quedan 90 días sale la fecha correspondiente de caducidad (5 ó 10 años). Si faltan 4 meses para caducar…
  • Si me cogen en un sitio el DNI roto, me lo tienen que coger en más sitios. FALSO. Si te lo cogen en un sitio, puedes hacer palmas con las orejas, pero eso no sienta cátedra.
  • Me dijeron que el DNI un poco roto se podía utilizar. No se puede utilizar, da igual quién lo dijera. Mintió, se produjo un malentendido, se equivocó, donde dije “digo” digo “Diego”… Cualquiera sabe.
  • Un DNI del modelo antiguo (anterior al electrónico) al que le falta una capa de plástico sigue siendo válido porque se ve todo bien. FALSO. Si le falta una capa está incompleto, y un carné incompleto está deteriorado y no vale. ¿Presentarías a un concurso de cocina una lasaña sin la capa de arriba? Pues eso.
  • Un DNI roto al que no se le ha roto aún el chip es válido. FALSO. Que se pueda utilizar el DNI para hacer trámites por Internet no implica que no esté deteriorado.
  • Un DNI al que sólo se le ha caído el chip vale como cualquier otro. FALSO. Si se ha caído el chip, se considera igualmente deteriorado. También se considera deteriorado un DNI con el chip mal pegado (con un giro de 90º, vaya). En este punto debo indicar dos cosas:
      1. Que si el desprendimiento y el duplicado correspondiente se producen dentro del primer año, el trámite es gratuito.
      2. Que en esta página, en teoría hecha en colaboración con la policía nacional (supongo que la parte del cuerpo que no expide carnés), se indica que un DNI sin el chip no pierde la validez. A día de hoy, desde la central se indica que un DNI sin el chip está deteriorado, y un DNI deteriorado no es válido. Incluso si se realiza la consulta al servicio de atención al ciudadano del dni electrónico, se indica que es así. Mandé un correo al contacto de dicha página para consultarles, pero nunca obtuve respuesta.

     

     

Espero que os haya resuelto las posibles dudas que pudierais tener con el DNI y sus roturas, y que la gente que llegue hasta aquí pueda solventar la pregunta que le formula a Google. Si tenéis cualquier otra duda, preguntad ahora o buscadlo en Google y llegad a mi blog para que me dé cuenta.

Hoy hace un año que hace un año

Hace dos años, por estas fechas, me lancé a la aventura de autoeditar un libro. Mis pretensiones no pasaban de entretener a todo el que lo leyera, y que gustara a quien lo tuviera ante sus ojos o entre sus manos. Desde que empecé con el blog, el número de lectores y el número de personas que se han ido interesando por mis historias ha ido creciendo cada día un poquito más.

Dos años después echo la vista atrás y soy consciente de que los pasos a seguir para publicar un libro seguramente son los inversos a los que he seguido, es decir, contar primero con un pequeño (aunque es cierto que cuanto más amplio mejor) público al que llegar, y después ofrecer el producto. Yo ofrecí el producto pero no tenía nadie a quien llegar fuera de mi círculo personal de familiares y amigos cercanos. Con eso, lo que ocurrió fue que la gente que adquirió el libro fue reducida.

Ahora tengo otro libro cerca de ver la luz, y ha llegado el momento de darle total libertad al anterior, ahora que he realizado una Segunda Edición del mismo. Hoy quiero deciros a todos que podéis adquirir en PDF esa Segunda Edición del libro ‘69 historias tras tu DNI‘ de forma TOTALMENTE GRATUITA (sí, GRATIS del todo, sin pagar ni un céntimo) pinchando en el título anterior, esas que son azules y destacan. Tan sencillo como eso. No os entretendré demasiado, sólo animaros a descargarlo, deciros que espero que lo disfrutéis, que os guste, que os riáis, que aprendáis cosas con él (para eso está el Epílogo) y que lo compartáis con vuestros conocidos, amigos y familiares. Y hasta con los que os caen mal, por qué no. Que compartir es vivir. Los botones que hay a continuación de la entrada son todos vuestros para eso mismo, para compartir esta entrada y dar a conocer mi libro a todos vuestros contactos, ahora que conseguirlo no cuesta nada. Gracias de antemano por hacerme llegar lejos.

El libro es una buena lectura para este fin de semana, y así si os gusta vais haciendo ganas para leer el siguiente. Si no os gusta también me podéis dar una oportunidad con el próximo porque es algo totalmente distinto, en serio. Nada de funcionarios, palabra. Pero ya hablaré de él más adelante. Ahora toca divertirse con las cosas que te pueden pasar cuando vas a la Administración Pública.

¿Hay que denunciar la pérdida o el robo de la documentación?

¿Denunciar o no denunciar?

El día 1 entró en vigor la nueva Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, aunque posiblemente te suene más como “Ley Mordaza“. Hace un año, desde aquí yo recomendaba denunciar cualquier caso de pérdida o robo de documentación. Ahora no es que sea obligatorio, pero casi. Esta ley establece una serie de normas que es interesante tener en cuenta, y una serie de actitudes declaradas como faltas sancionables que también es necesario conocer. Por el bien de nuestra cartera. En lo que respecta a la documentación, esta ley incluye dos tipos de faltas leves (con sanciones que oscilan entre los 100 y los 600 euros):

[…]

10. El incumplimiento de la obligación de obtener la documentación personal legalmente exigida, así como la omisión negligente de la denuncia de su sustracción o extravío.

11. La negligencia en la custodia y conservación de la documentación personal legalmente exigida, considerándose como tal la tercera y posteriores pérdidas o extravíos en el plazo de un año.

[…]

Ley MordazaEsto viene a decir que si en un año pierdes tres veces o más el DNI, te caerá una sanción de entre 100 y 600 euros (en teoría, yo aún tengo que verlo). Y que si tienes más de 14 años o te han robado o has perdido el DNI y no lo obtienes en un periodo de tiempo considerable, pasa lo mismo. Y si lo pierdes o te lo roban y no lo denuncias por ser un despistado, también pasas por caja. Ante la posibilidad de que aumenten de forma descomunal la denuncias por robo para evitar esta sanción (como ocurrió hace años cuando un duplicado del DNI por robo era gratuito y por pérdida costaba el doble de la tasa normal), me pregunto si no se considerará algo similar a la pérdida cualquier tipo de robo que no sea por fuerza, es decir, el robo al descuido (por ejemplo, en el que te abren la mochila o el bolso y te roban la cartera). Porque este país funciona así, a partir de este momento ya nadie perderá la documentación, a todos se la quitarán de alguna forma.

DNI perdidoTras esto a mí me asalta la siguiente duda: ¿serán capaces de adiestrar a todos esos policías que siempre le dicen a los ciudadanos que una pérdida del DNI NO hay que denunciarla? He tenido bastantes discusiones con ellos por este tema, porque si bien nunca fue obligatorio sí que era recomendable para el ciudadano. Sin embargo, ellos no lo recomendaban. Pero luego me reconocían que lo harían si les pasara (el colmo del asombro, lo sé). En cambio ahora si no lo denuncias te multan. Justamente los que te afirman que no hay que denunciarlo. Paradójico, ¿verdad? Espero que se aprendan bien la lección e informen al ciudadano en lugar de desinformarle. No todos habrán leído la ley o habrán pasado por aquí para saberlo.

¿Qué piensas de las multas? ¿Te parecen justas? ¿Has perdido alguna vez la documentación? ¿Te han recomendado alguna vez que no denuncies?

Mi DNI caduca en el exterior

Países extranjeros

Hace un mes leí una noticia en el 20 minutos que me llamó la atención. Y no lo hizo por el tema en sí, que es algo que está muy bien, sino por lo que decían en ella. Mezclaban cosas que eran ciertas con otras que no lo eran. En la noticia había un cierto aire de asustar a la gente que entraba a leerla, basado en la desinformación. Lamentablemente, esto es algo que pasa mucho. Un señor o una señora se pone a escribir una noticia sobre algo, desconoce el tema sobre el que está escribiendo, dice barbaridades varias, y luego la gente que sí entiende concluye que “todos los periodistas son unos mentirosos. Y no es así, pero sí es cierto que a menudo existe mucha falta de rigor en lo que se publica. Y no son páginas ni diarios que se lean en una pequeña población de forma local.

El problema viene cuando en las opciones de la página, además de la de “Comentarios” existe la de “Correcciones“, uno se decide a escribir corrigiendo lo que han escrito erróneamente y un mes después comprueba que se ha hecho caso omiso a sus palabras. Ni hay respuesta, ni hay corrección en el escrito. ¿De qué sirve esa comunicación? De nada. Que quiten esa opción, para lo único que vale es para que el incauto que haga uso de ella pierda su valioso tiempo. Yo la usé el mismo día que la publicaron, y ahí sigue el texto, sin modificar ni una coma.

Y ahora la gran duda: “¿Qué ocurre si estoy en el extranjero y el DNI me caduca?”. Si has leído la noticia, poco menos que tirarte de los pelos por el lío en el que te has metido:

Si no se ha previsto la fecha en que expira el DNI y este caduca mientras se está en el extranjero, hay que volver lo antes posible a España para renovarlo, ya que no se puede estar indocumentado y las gestiones no se realizan fuera de nuestro país. Como el carné es ya inválido legalmente al caducar, hay que regresar a España con el pasaporte en vigor.

¿Voy con un DNI inválido legalmente? ¡Horror! ¿Me pueden multar? ¿Iré a la cárcel? Pues no, nada de nada. Ni tan siquiera te señalarán por la calle. Por lo general, cuando viajamos hemos de ser precavidos. Suponiendo que viajamos a un país de la Unión Europea (o algún otro concreto de Europa, aquí se puede ver el listado completo y actualizado), con llevar el DNI es suficiente, no hace falta ir provistos de pasaporte. Sin embargo, hay que tener en cuenta la fecha de caducidad, ya que aunque caduque el día siguiente del viaje de vuelta lo más normal es que uno no pueda volver a casa con él (salvo error por parte de las autoridades del otro país). Habría que encontrar la embajada o el consulado español más cercano y obtener un salvoconducto, que es el único documento que nos permitiría volver con el DNI caducado. Si uno es precavido y lleva el pasaporte (por si acaso), podrá volver con él (vigente, por favor) sin problemas.

Corrigiendo la noticia, es cierto que no se puede estar por ahí indocumentado, pero si se tiene el pasaporte en vigor NO se está indocumentado. De hecho, el pasaporte es el único documento que nos identifica a nivel internacional. Con lo cual, no hay que volverse locos y perder la mitad de las vacaciones, ni gastarse los ahorros en un vuelo de urgencia para volver a por un DNI en vigor. Si la persona vive fuera de España, ¿qué ocurre? ¿No puede trabajar porque tiene el DNI caducado? ¿Y si vive continuamente en el extranjero? ¿Para qué quiere el DNI allí? ¿Y si lo hace en un país de fuera de los comentados anteriormente? ¿Qué utilidad tiene tener el DNI en vigor? Ninguna. Fuera de nuestras fronteras, lo que hay que tener siempre vigente es el pasaporte, independientemente del país que sea.

Por eso mi recomendación es que cada vez que salgáis de España llevéis vuestro pasaporte vigente, y a ser posible que la fecha de regreso a España sea como mínimo un año antes de que caduque. Nunca se sabe lo que puede ocurrir.


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Leer la correspondencia

En más de una ocasión he comentado que las personas son excesivamente vagas para algunas cosas, siendo una de ellas leer los carteles. Sin embargo, la cosa a veces no se queda ahí. Hay personas que no sólo no leen los paneles, sino que tampoco prestan atención a la correspondencia que les llega al buzón. Esto, a priori, no tendría que ser una complicación. Muchos, yo incluido, vemos multitud de cartas promocionales no solicitadas, y panfletos y papeles publicitarios sobrantes, cuyo único destino es el contenedor azul. Sin embargo, se convierte en un problema en cuanto el sobre que se recibe ha sido solicitado previamente por nosotros.

Cuando se le desea hacer el DNI a un menor, hay que obtener una partida de nacimiento, entre otras cosas. Algunas personas optan por solicitarla por internet al registro civil en el que inscribieron al niño. Otras hacen la petición al registro civil donde creen que tienen inscrito al menor. ¿Qué diferencia hay entre una y otra? Aparte de que la primera opción es hacerlo bien y la segunda es hacerlo mal, la diferencia es que en el segundo caso no localizarán la partida de nacimiento en el registro civil elegido. Eso conlleva una respuesta por su parte, indicando dicha circunstancia.

Niño en otro registroAlgunas veces se indica claramente en la primera página que no se ha podido recuperar información de la persona solicitada. En otras ocasiones, se expone en una segunda hoja, grapada a la primera, que es una copia de la solicitud que realizó el ciudadano en su día. En este caso averiguarlo no es tan trivial, y hay que leer todos los folios para saber lo que ocurre. Si uno hace los deberes, vuelve a solicitar la partida de nacimiento al registro civil que corresponde (viene indicado en el libro de familia). Si no los hace, o no los hace bien, ocurre lo que me pasó en más de una ocasión: se acercaban a la oficina el día de la cita y se marchaban sin el DNI habiendo perdido el tiempo.

Cuando esto ocurría al menos no se iban de vacío, se llevaban una regañina por mi parte. Y es que no era normal que cuando les solicitaba una partida de nacimiento me entregasen el sobre recibido del Ministerio de Justicia aún cerrado, para que lo abriera yo. ¿Y si no era la partida? Es una carta a nombre de un ciudadano, ¿por qué debía abrirla yo? No me importaba, pero me sentía como si invadiese su privacidad. Me llamaba la atención la poca curiosidad que tenían por saber qué les enviaban. ¿No tenían el más mínimo interés por abrir la carta e investigar?

Pero hubo casos peores. Atendí a varias personas que me entregaron el contenido del sobre, obviamente sin revisar. Al cogerlo, en algunas ocasiones en la primera página ya lo indicaba, señalado con marcador fluorescente. Cuando les decía que no podía hacerles el carné se sorprendían. ¿Por qué no leían un poco? No tenían que ir demasiado lejos, ¡lo ponía bien claro! En otras, al pasar la página veía que no había datos de nadie y que había una inscripción que indicaba que no habían encontrado al menor. En este caso los padres decían:

– Es que como no sabemos cómo es una partida, hemos pensado que estaba bien así.
– Desconociendo el formato, que efectivamente no tienen por qué saber cómo es. ¿Cómo traducen ustedes esta parte donde pone “No hemos podido encontrar a nadie con el nombre y la fecha de nacimiento indicadas“?

Este tipo de personas son de las que se enteran de que les embargan la casa el día que la ocupan los nuevos compradores.


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Una trabajadora ejemplar

No te identifica

Ayer me llevé una grata sorpresa. Pude comprobar de primera mano que aún hay trabajadores que hacen las cosas bien, independientemente de que el resultado para la empresa sea negativo. Ocurrió esperando a que llegara mi turno en la caja del hipermercado donde realizo habitualmente las compras mientras el niño está en su actividad extraescolar.

Fotocopia del DNI
Una fotocopia del DNI NO identifica a un ciudadano

La señora que tenía delante quiso abonar su compra mediante tarjeta de débito. Cuando la cajera le solicitó el DNI para cotejar la titularidad, la señora sacó de su monedero una fotocopia plastificada y a color de su DNI electrónico. Cuando la cajera lo vio le dijo que no valía, que debía entregarle el original. La señora no daba crédito a lo que le estaba diciendo la cajera, y soltó las excusas que me han puesto más de una vez: “es que en otras tiendas así me vale“, “es que la otra vez me lo cogisteis“, “es que es la primera vez que me pasa esto“… Eran las mismas que me ponían a mí cuando les pedía un documento que no me aportaban. Me resultó curioso porque volví a revivir situaciones de hace meses, cuando me la intentaban colar con mentiras o con errores ajenos.

La cajera respondía con coherencia a todas las excusas que le ponía la señora: “en otras tiendas tendrán un protocolo de actuación distinto“, “desconozco cómo trabajan todos mis compañeros, pero pueden haberse equivocado“, “aquí me extraña que lo haya entregado en otras ocasiones, esta empresa tiene normas muy estrictas“. Sin embargo, la mujer seguía insistiendo en que lo normal era que le cogieran la fotocopia que aportaba, porque ella nunca salía de casa con su DNI encima para no perderlo. Como veía que la situación se podía prolongar hasta la cena, no me quedó más remedio que intervenir para acelerar la resolución del tema. Sólo aporté una frase que debió ser convincente porque la mujer calló y la cajera le propuso apartarle la compra sin pagarla hasta que volviese con dinero.

DNI Caducado
El DNI caducado NO identifica a un ciudadano
Carné de conducir
El carné de conducir NO identifica a un ciudadano

Me alegré de encontrarme con una trabajadora que no decidiera cobrar a toda costa a pesar de que la documentación que le aportaban era como si la hubiesen comprado en un bazar. De hecho, le transmití mi satisfacción, además de decirle que de todas las personas que me había encontrado ella era la primera que había hecho las cosas bien. He sido testigo a situaciones en las que se ha admitido el carné de conducir (quizá el menos malo, pero igual de incorrecto), la tarjeta del trabajo, ¡el abono transporte!, cualquier tarjeta donde viniera escrito el nombre, el número de DNI y tuviera una foto, fotocopias del DNI e incluso el DNI caducado. En algunas situaciones se pasaba por alto, en otras no se era consciente, y en algunas se decía “la próxima vez tendrá que traer el DNI en regla porque no le cobraré“. Pero ese día hacían caja.

Espero volver a encontrarme con más trabajadores así. Aunque no sé por qué tengo la sensación de que esa mujer es la excepción que todas las reglas tienen.


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No te cuesta nada

Total, no te cuesta nada

Realizando el cambio de sitio del blog, he revisado todas las entradas que llevo escritas para adaptarlas. Leyendo de nuevo las conversaciones he visto que bastantes veces los ciudadanos me han dejado una afirmación evidente… Para ellos. Quizá porque no se encontraban trabajando, quizá porque pasaban diez o quince minutos en la oficina y luego se marchaban durante años. El caso es que estaban tan seguros de su certeza que no daban crédito a mi negativa, y casi nunca entendían la explicaciones que les ofrecía.

Total no te cuesta nadaSiempre se daba cuando querían hacer un carné (o más) sin cita y recibían una negativa o pegas por mi parte (si los hacía sin más obviamente no decían nada). La frase en cuestión era: Házmelo, total no te cuesta nada. ¿Que no me cuesta nada hacer un DNI? ¿Y los quince minutos que estaba con cada uno (ellos incluidos) qué? Que se fueran a un microondas, lo pusieran quince minutos y no se separaran de él, ahí iban a ver si era algo o no. Además, si fuera cuestión de segundos, no les llegaría a sentar siquiera, les atendería de pie porque tardaríamos menos.

El problema es que la gente, por lo general, tiene más cara que espalda, y no se para a pensar en el prójimo. Los que me decían eso sabían que los carnés se hacían con una lista de citados, y nunca comprendí por qué debía atenderles a ellos en lugar del siguiente en la lista. Yo les explicaba lo de la cita, lo del cuarto de hora, que si había problemas me hacían trabajar de más, que los citados podrían enfadarse por meter a gente delante… Aun así muchos seguían insistiendo, con sentencias en las que querían decir que si no lo hacía era porque no me daba la gana. De todas formas ellos se iban a ir en breve y la daba igual todo lo demás si conseguían su objetivo.

Y era en ese momento cuando utilizaba una frase infalible, pues ya no me decían más veces que se lo hiciera: “Mire, yo tengo que estar haciendo DNI y me da igual hacérselo a uno o a otro. Si quiere que se lo haga a usted, a uno de los citados no le atenderé. Vaya a toda esa gente y les dice que aunque estén citados usted es más persona que ellos y que uno de ellos sobra“.

Todas las cosas de cualquier trabajo cuestan, y tienen sus consecuencias. Las mías, aunque fuera hacer un simple DNI, también. Pero siempre me llamó la atención – supongo que porque hay cosas a las que uno nunca se acostumbra – ser el que menos supiera de mi trabajo.


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Nueva oficina de DNI

Zafra
«Zafra» por Abraham Vázquez – Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC0 vía Wikimedia Commons.

Hace unas semanas se publicó la noticia de la apertura de una nueva oficina del DNI . Los vecinos de Badajoz están de enhorabuena, en concreto los de Zafra y alrededores, que ésta ha sido la población elegida para abrirla.

Según cuenta la noticia, más de cien mil personas se verán beneficiadas con esta apertura. Que abran una oficina en este tipo de lugares siempre es bueno, porque genera puestos de trabajo y facilita la cosas a todo aquél que viva cerca sin hacerle desplazarse a la ciudad o tener que esperar a que llegue el equipo rural (que tarda lo suyo).

Sin embargo, ocurre como con la implantación del DNI 3.0. ¿Por qué el primer DNI (que se lo llevó una anciana del lugar) lo hizo un policía? Este trabajo es meramente administrativo, volvemos al momento foto. En este país tenemos un problema con el momento fotografía. Es mucho más bonito ver en un periódico cómo un policía (que no ha estudiado para hacer trabajos administrativos) sale con su uniforme azulito haciendo una gran labor ciudadana, que ver a un funcionario corriente, con una camiseta normal – de mejor o peor gusto, cada uno viste como quiere mientras no ofenda, para gustos los colores -, haciendo un trabajo que cualquiera podría hacer. Si a mí no me dejan dispararle a nadie (porque no he estudiado para eso), ¿por qué a un policía le permiten hacer el trabajo que yo hacía, en ocasiones peor que yo y ganando un 50% más?

Reivindicaciones aparte, lo que no sé, porque mi memoria me lo impide, es si a la jefa que tenía en extranjería le coge cerca de su pueblo, porque siempre “amenazó” con trasladarse en cuanto tuviera una oficina cerca. Seguramente no, me da que le toca acabar duda días de trabajadora en la que actualmente ocupa. Todo sea que según se jubile le abran una oficina en el pueblo, como le gusta a Murphy.


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