Viaje del viernes #19

La gente que acude a cualquier sitio a realizar una gestión, y más concretamente a la Administración Pública, suele hacer asustada, sin saber si le saldará bien lo que quiere o no, si conseguirá llevarse lo que necesita, si será muy largo, tedioso o necesitará algún papel que no tiene… Esto es de forma genérica. De forma más particular, hay un elevado grupo de personas que tienen claro que no se pueden llevar un ‘No’ por respuesta. Bien porque su tiempo es muy valioso (como el de todos, vaya) y no quieren volver, bien porque piensan que tienen unos derechos que a los demás no les corresponden. El caso es que acaban recurriendo a una mentira (o quizá no, en la Administración nunca se sabe) con la que creen que me van a hacer cambiar de opinión: decirme que en otro sitio sí le hacían lo que yo no quería. Cada primera vez solía cerciorarme de que no me equivocaba en mi negativa, para estar seguro de que no decía que no por decir. Al final, al insistente siempre le decía “Pues váyase a esa oficina y que se lo hagan, no pierda el tiempo aquí porque yo se lo voy a hacer”.

Como diría Forrest Gump, la Administración Pública es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar. A uno le puede atender el funcionario antipático (altamente probable, por otro lado), el funcionario torpe (esto quizá también es más probable de lo que debiera), o en un momento de suerte extrema igual le toca el funcionario agradable (que seguramente pone pegas y no tramita nada, pero lo hace con una sonrisa y uno no se toma la negativa igual). A mí me gusta encuadrarme en el último grupo, con la obvia salvedad de tramitar las cosas si se me aporta la documentación necesaria. No me gusta negar nada, y menos por decreto.

¿Y qué ocurre cuando le digo a un ciudadano que no puedo realizarle el trámite? Pues que algunas veces me encuentro con una contestación del tipo: “Pues en nosécuál oficina me lo hacen con lo que te traigo“. Ahí me lo sirven en bandeja y me sale de forma automática: “Pues váyase usted allí y que se lo hagan“. ¿Piensan que porque en otro sitio lo hagan (mal) yo también lo haré? ¿Por qué debería? Esta respuesta suele enervar más aún al ciudadano y ya me encuentro contestaciones de todo tipo, pero afortunadamente para todas ellas hay una respuesta posible. Particularmente me llaman la atención tres:

– (Ciudadano) Yo vengo aquí porque quiero y no tengo que darte explicaciones.
– (Yo) Ni las quiero, pero si viene aquí tiene que traer lo que le pido yo, no lo que le pide el de la oficina de al lado.

– (Ciudadano) Pues si ellos lo hacen tu también tendrías que hacerlo.
– (Yo) Siento decepcionarle, pero donde lo hacen mal es en la otra oficina y si yo no lo tramito, ellos tampoco deberían.

– (Ciudadano) ¿Por qué allí lo hacen y aquí no?
– (Yo) Quizá porque lo hacen mal, o quizá porque se han equivocado, esta vez a favor del ciudadano, que eso también ocurre. Aunque no lo crea, a mí me pasan ambas cosas con asiduidad.

Me gustaría saber cuántas de estas personas se han acercado a un concesionario a comprar un Audi cualquiera y le han dicho al comercial: “¿40.000 euros? Pues en el concesionario del pueblo de al lado me lo dejan por 20.000“. ¿Qué haría el comercial? ¿Rebajar el precio a la mitad? Quizá es más difícil intentar engañarles a ellos, como sólo somos tontos los funcionarios…

Y todo esto, pensando que el ciudadano no me engaña cuando me dice que en otro sitio sí que lo hacen. En este puesto he aprendido que muchas personas mienten por defecto (el tema de las fotos es una buena prueba de ello). Y a veces no es tarea fácil saber quién lo hace y quién no.

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64 comentarios en “Viaje del viernes #19

  1. Unos crían la fama y otros… estamos en un país lleno de tópicos… y creo… por desgracia que va costar mucho deshacernos de ellos… la gente va ya predispuesta a una serie de cosas… y lo de mentir… mejor ni hablamos!!! Un saludo y que nadie te quite la sonrisa

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  2. Hay demasiada gente que se sabe todos sus derechos, pero se olvida de las obligaciones.

    Cualquier persona que trabaje cara al público (sea funcionario o no), se merece un respeto especial sólo por lo que tiene que aguantar todo el día. Si además lo hace con una sonrisa, entonces hay que hacerle la ola.

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    1. Ja ja ja. Sinceramente, hasta algunos de los que me mentían me agradecían que les regalara una sonrisa en todo momento, siempre que no me sacaran de mis casillas. Es totalmente cierto lo que dices de derechos y obligaciones. Creo que si todo el mundo nos tratara con respeto no necesitaríamos de un respeto especial. Pero pocos os dais cuenta de eso. Besitos

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    1. Muchas gracias Valeria. La verdad es que en ocasiones se hace complicado, sobre todo cuando la gente no quiere entender que yo solo transmito las normas, no las pongo. Pero también había mucha gente agradable como tú para atender. Besitos

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  3. Tienes tanta razón… Trabajar de cara al público te hace descubrir que hay muchas clases de personas. Menos mal que, por lo menos en mi caso, la mayoría no son mentirosos por defecto ni mal educados. Cuantas veces me habrán exigido a mi algo y habrán añadido eso de “Que yo te pago el sueldo!” sólo por trabajar en un servicio público. Pero, sigamos sonriendo 🙂 Un saludo!

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    1. Pues sí… A mí nunca me lo dijeron, pero tenía la respuesta. “Usted se lo paga al político al que votó, con la impuestos míos y de mi familia da para pagar mi humilde sueldo y sobra dinero”. Y si no me apetecía hablar mucho “Pues súbamelo, porque con mil euros no llego a fin de mes”. Besitos corazón

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      1. Jajajaja eso respondo yo siempre “a usted tenía yo ganas de conocerle! que quería pedirle un aumento de sueldo”. Por cierto.. Hoy me he dado cuenta que hace mes y medio que ando por el mundo con el DNI caducado hace más de un mes.. Jajaja

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  4. Buffff! Yo ODIO hacer el papeleo en la administración pública porque casi siempre me toca el borde incompetente de turno (te falta esta combinación, que es la más habitual. Al menos, por aquí 😉 ). Pero es verdad, cuando toca un funcionario “rara avis = guay” (como tú 😉 ) me encanta, aunque me diga que me falta algún documento o lo que sea que en otra situación me desagradaría mucho.
    (Santa paciencia la que tienes! Jajaja)
    Besotes!

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    1. Muchas gracias corazón! Tienes mala suerte. Seguro que hay gente maja pero no te toca. Haz un estudio de los anteriores a ti y luego haces como hicieron una vez en mi oficina. En tu turno, si te llama cualquier otro dices “no, es que yo quiero que me atienda ese / esa”… La cosa es que te funcione. Besitos

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  5. Toda la razón te doy, es tedioso, antipático y sorpresivo lo que te puedes encontrar; aún así, es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer…..
    Aun es más tedioso, hablar con un operador….. marque el uno si quiere. … el dos para…..
    O hacer tramites por Internet.

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    1. Pues créeme que los hay a montones, los que piensan que por ser funcionarios de oficina (médicos, enfermeros, policías, bomberos y profesores son de otra pasta) somos medio lelos. Es más, que piensan que eres bobo pero en función de que digas que eres jefe o no lo digas, te traten como tal. Besitos corazón

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  6. No se por qué a mucha gente le cuesta ser amable y simpático con el resto. Cuando voy a cualquier sitio, ya sea ir a la compra, hacer papeles o lo que sea.. siempre voy con una sonrisa por delante y siempre que me voy le deseo que tenga un buen día. ¿Tan difícil es ser educado con los demás?
    Lo que tienes que aguantar..
    ¡Besitos!

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    1. Eso mismo hacía yo, desearle un buen día a la gente cuando se iba. Y sabes que me sorprendió? Que la mayoría se volvían sorprendidos y me decían igualmente. No esperaban ese ¿gesto amable? Lo cual nos lleva a inducir que la gente no es amable por naturaleza… Besitos

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    1. Exacto Junior. El problema es que les importa bien poco que hagas bien o mal tu trabajo mientras les hagas lo que quieren. Eso no lo criticarán. Pero si lo haces con otro serás un funcionario corrupto. Apreciaciones… Un abrazo

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