Ciclo “¿Te acuerdas?” – Parte 17 – Servir de ejemplo

Desde que nacen, los pequeños van aprendiendo cosas por imitación. Y lo hacen de las personas que pasan más tiempo con ellos, que en la mayoría de los casos son (o deberían ser) los padres. De nosotros aprenden muchas cosas, por lo que nuestro comportamiento se convierte en un referente. En nuestras manos está que sea un ejemplo bueno, o malo. Hace unos meses hablé de lo que consideraba mal ejemplo para los pequeños, procurando concienciar de las conductas no deseables. Pinchando aquí podéis llegar a la entrada en cuestión. Para los perezosos, la copio a continuación.


Todos los que somos padres, desde el mismo momento en que lo somos nos convertimos además en otra cosa: un ejemplo. Desde muy bebés, nuestros pequeños no dejan de mirarnos y ver lo que hacemos para intentar repetirlo. Que seamos un buen o un mal ejemplo para ellos depende única y exclusivamente de nosotros.

Yo tengo claro que no soy el padre perfecto, pero tampoco lo pretendo. Solo intento enseñarle a mis niños una serie de valores y que aprendan lo que entraña peligro para ellos y lo que no. Y para mí, una carretera es de lo más peligroso que puede encontrar sin dificultad un niño pequeño. Por eso, desde hace unos años, en cada semáforo que cruzo con mi pequeño hago especial hincapié en los colores del mismo y en su significado. Incluso aunque no vengan coches y la gente cruce sin parar, nosotros permanecemos detenidos en la acera mientras el semáforo está en rojo.

En ocasiones el niño me pregunta por qué la gente cruza en rojo. Yo me quedo callado, pensando en decirle que son unos irresponsables, pero le contesto algo que entiende mejor: “es que no se saben los colores porque sus padres no se los enseñaron de pequeños”. Y ahí está él, todo contento porque sí se sabe los colores y lo que hay que hacer con cada uno de ellos. Confieso que si voy solo a veces cruzo por donde me viene bien, o con el semáforo en rojo si no vienen coches, pero siempre asegurándome de que no hay niños pequeños ni en la acera donde estoy, ni en la de enfrente. De nada me sirve dar ejemplo a mis niños y al resto no.

Esto que me parece tan sencillo de asimilar se me vino abajo ayer cuando estaba parado con mi pequeño en un paso de cebra esperando que el semáforo se pusiera en verde, cuando una mujer con un niño de su misma edad se puso a nuestra altura y sin detener la marcha continuaron cruzando la calle. ¿Qué ejemplo le está dando esa señora a su niño? ¿Piensa que cuando vaya suelto de su mano (porque es imposible que vaya siempre de la mano) ese pequeño tendrá algún tipo de miramiento en seguir caminando cuando llegue a una carretera? ¿Y si viniese un coche en uno de esos momentos en los que el niño decide tomar la carretera como acera? ¿La culpa sería del niño por no haber parado a pesar de que la madre le gritase que lo hiciera?

Puede que en parte sí, pero si hubiera aprendido a respetar la carretera seguro que habría tenido más éxito. Eso es algo que depende de ella, y no creo que lo estuviera llevando a cabo de forma exitosa con esa manera de proceder. A veces me paro a pensar y a compararme con el comportamiento de otros muchos padres y creo que soy demasiado estricto con mis niños, me da la sensación de que estoy haciendo que se pierdan algo cuando no les dejo saltar en los coches, colarse en una cola o pegar al resto de niños. Pero quizá la culpa no sea del todo mía. Creo que me afectaron en exceso los tres minutos (no necesité más) que vi una vez de Hermano Mayor.

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7 comentarios en “Ciclo “¿Te acuerdas?” – Parte 17 – Servir de ejemplo

  1. Oscar, me imagino que tambien dependerá de lo que a uno le inculcaron en casa, mi padre fue muy estricto y siempre le recriminamos que fue demasiado duro en determinados aspectos, pero se que la educacion y el respeto que me dio de pequeña se esta perdiendo en la mayoria de la gente. Me parecen muy buenos los valores que intentas que respeten y atiendan asi que te podran ver como un ogro de pequeños, pero de mayores, te lo agraderan, ya lo veras. Reconozco que soy un poco temeraria cruzando la calle…ya dije que mi vena Napolitana sale a relucir rapido. 😉

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    1. Jejejeje, gracias! Espero que sí, que cuando crezcan se den cuenta de que trataba de hacer lo mejor para ellos, para que fueran personas de provecho, educadas y respetuosas. Aunque lo mismo para entonces son una especie en extinción…

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  2. No, Oscar, en absoluto eres estricto, eres coherente, responsable y un adulto consciente y haces lo posible para que tu hijo sea una persona magnífica 🙂
    Si te sirve de algo, yo tampoco entiendo la actitud de los adultos cuando cruzan en rojo y también soy de las que, aunque ande con prisa, si hay un niño cerca, me paro con el semáforo en rojo. Y hay más personas que actúan como nosotros… luego está la gente, que siempre habrá, que va a la suya 😉

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    1. Muchas gracias Martes, cuantas cosas bonitas me has dicho en un momento!! 🙂 La verdad es que cuesta muy poco esperar unos ¿30 segundos? como máximo, pero hay gente que no lo razona en exceso… Y la repera es cuando vamos en coche y por mitad de la carretera cruza alguien y mi hijo me dice “papá, ese señor por qué está cruzando si no hay rayas?”

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    1. Eso es lo peor, cuando utilizan de referente a otros que escapan a nuestro control, como los compañeros, porque no sabes si son un buen referente o no. El mío de momento es pequeño, pero estoy temiendo la pubertad…

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