Ciclo “¿Te acuerdas?” – Parte 8 – Carta abierta a los comerciales

Los comerciales son esas bellísimas personas que por cumplir sus objetivos no dudan en colocar a cualquier familiar (suyo) en casa de cualquiera, incluso con un lacito si hace falta. Esas que únicamente en caso de extrema necesidad (y a veces ni eso) son capaces de decir la verdad. Esas que sólo utilizarían la extorsión, la coacción y el chantaje emocional cada cinco minutos si se vieran abocadas a ello, cosa que generalmente les ocurre a cada cuatro. En fin, seres a los que profeso un cariño especial, y a los que les dediqué una entrada hace meses. Pinchando aquí podéis llegar a la entrada en cuestión. Para los perezosos, la copio a continuación.


Hay un espécimen de humanoide que según pasa el tiempo voy detestando más: el comercial mentiroso, ilegal y usurero. Ese que con la verdad sería incapaz de vender agua en el desierto, que tiene que recurrir a todas las malas artes que se conocen y que cada vez prolifera más en nuestro país.

Antes de las vacaciones vinieron a casa dos sinvergüenzas que comenzaron diciendo (cuando amablemente les eché de la misma) que no eran comerciales y que pasaban de parte de nuestra compañía para ajustar a nuestro favor un cobro indebido. Ante la extraña situación de mandar a personas para algo que podían hacer por teléfono me dijeron que lo hacían así para regularizar sólo a las casas habitadas, independientemente de si tenían o no teléfono.

Les insistí en que no quería cambios de ningún tipo y me reiteraron que ellos no podían hacer eso, insistieron en que ellos no vendían ni cambiaban nada y me enseñaron el papel que tenía que firmar para el ajuste. Lo leí y no había referencia alguna a altas, bajas o cambios de contrato. Mientras meditaba lo que ocurría y la individua de sexo femenino me contaba cosas acerca de lo bien que funcionaba la empresa haciendo cosas de ese calibre, el personaje de sexo masculino llamó, supuestamente, a la compañía para solicitar mis datos.

Entonces saqué a pasear mi lado confiado, ese que siempre me prometo no volver a sacar más y que al final termino extrayendo. Ellos tenían mis datos, verdaderamente eran de mi compañía, me aseguraban una y otra vez que no eran comerciales, había leído el papel qué tenía que firmar, ¿por qué iba a desconfiar? Al fin y al cabo, no todo el mundo ha de ser malo. Así que accedí y les firmé el papel que en teoría me habían mostrado y que me habían ido rellenando. Como aún así no las tenía todas conmigo llamé a la compañía para cerciorarme, y dos personas (que hablaban español) en sendas llamadas a Atención al Cliente me dijeron que estaban llevando a cabo esa gestión y que no me preocupase porque no era raro.

Cuál fue mi sorpresa un mes después cuando mi compañía me cargó dos recibos distintos y tras hablar con ellos me dijeron que había hecho un cambio de contrato. Les comenté que yo lo único que hice fue el ajuste que ellos me pidieron y me contestaron que para eso no tenía que firmar nada. Enfadado, volví a dejar las cosas como estaban bajo permanencia de un año. Y pensé, ¿cómo lo hicieron? ¿El papel que me enseñaron estaba incompleto? ¿Falsificaron mi firma en otro que no vi? ¿Había unas condiciones anexas que no me mostraron? Creo que lo único que tendré claro es que me mintieron y de forma muy reiterada.

No me gusta generalizar, de hecho no lo voy a hacer y voy a dar datos porcentuales como hago siempre. Sé que 1 de cada 10.000 comerciales es buena persona a la par que buen profesional, en todos los sitios los hay. Lo que me parece una lástima es que precisamente esos estén sin trabajo. No quisiera volver a encontrarme nunca a estos dos personajes porque pueden escuchar cosas casi tan desagradables como ellos son, pero les agradezco que hayan hecho que jamás vuelva a confiar en alguien que se acerque a mi casa sin ser llamado (y no sea un vecino). Desde aquí les deseo sólo una cosa (y a los que son como ellos también): que cuando tengan una cierta edad les engañen tanto como ellos mismos engañan y que no cuenten con recursos monetarios suficientes para hacer frente a tales embustes. Sin acritud.

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5 comentarios en “Ciclo “¿Te acuerdas?” – Parte 8 – Carta abierta a los comerciales

    1. Yo también suelo ser desconfiado, pero estos sinvergüenzas me dieron una hoja que no tenía nada de contratación no cambio, que es lo que hicieron. Una pena que no me los haya vuelto a encontrar. Haces bien, el mejor comercial, colgado de los pulgares de los pies. Gracias por comentar. Besitos

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