Ciclo “¿Te acuerdas?” – Parte 5 – Recogida de caramelos, deporte de riesgo

El verano es época de muchas fiestas locales en nuestra extensa y querida geografía. Y estas fiestas, además de llevar consigo alegría, diversión y momentos inolvidables, en ocasiones se completan y complementan con un desfile de carrozas. Si por algo se caracterizan estos desfiles, es porque siempre se tiran caramelos. Miles de ellos. Yo desde pequeño lo viví desde dentro, hasta que me mudé de mi lugar de origen y me tocó hacerlo desde el otro lado. Hace tiempo escribí acerca de lo peligroso que puede resultar acudir como espectador a un desfile de carrozas. Pinchando aquí podéis llegar a la entrada en cuestión. Para los perezosos, la copio a continuación.


Estos días han sido las fiestas de mi localidad, y ayer por la noche estuvimos viendo el desfile de carrozas. Yo, que a menudo me muevo por recuerdos, estuve acordándome de cuando el que lanzaba los caramelos era un servidor. Mis padres estaban en una penya (de niño las disfruté en Benidorm) y el último día era un sentimiento enfrentado. Queríamos que llegase para subirnos a la carroza a tirar caramelos pero a la vez no queríamos porque significaba que las fiestas habían llegado a su fin.

Pensando en mí, el momento es muy distinto si se vive desde arriba (tirando caramelos) o desde el suelo (cogiéndolos). Pensando en el resto, no cambia nada. Supongo que influye el hecho de saber cómo funciona, haber estado observando a los demás durante muchos años, y tener claro que nunca se gastan los caramelos que se recogen en estos eventos ni aun compartiéndolos. Así, pude ver a la gente desde abajo como si estuviera montado en la carroza. Si pudiera haber estado en el balcón de un primer piso, habría tenido difícil elegir el espectáculo a ver: el de las carrozas o el de la gente que intenta coger el máximo número de caramelos a toda costa.

Tengo un par de teorías al respecto. Una es que la gente que acude a ver las carrozas regenta, en su gran mayoría, una tienda de golosinas y quiere conseguir gratis la mayor cantidad posible de género. Otra, que se dedica a revenderlos, como si fueran entradas para un Madrid-Barcelona. Los niños castigados por desobedecer seguro que son un buen mercado.

En cualquier caso, lo que me ha llamado la atención desde pequeño y aún hoy sigue ocurriendo (cosa que me hace pensar que algún día yo haré lo mismo), es que las personas mayores (de 70 años) serían mucho más felices si acudieran con guantes… de boxeo. Es digno de estudio el espectáculo y los empujones que proporcionan estas “indefensas” personas de la tercera edad para conseguir esas pequeñas piezas dulces. El objetivo a impactar no importa: un igual, un adulto, un joven… Empujones o pisotones son totalmente válidos si con eso se consigue coger ese caramelo que parecía imposible o acaparar una gran cantidad de ellos. ¿Por qué? Según ellos porque “son para sus nietos“, pero me consta que más de uno no ha tenido descendencia.

El recuerdo que aún hoy me hace esbozar una sonrisa es aquél en el que iba montado en la carroza, al lado de los amigos, y cuando veíamos un grupo de ancianos juntos tirábamos a su alrededor cada uno un puñado de caramelos y nos echábamos a reír con la secuencia que se reproducía ante nuestros ojos… Espero que la vida nunca me permita formar parte de uno de esos grupos.

Anuncios

7 comentarios en “Ciclo “¿Te acuerdas?” – Parte 5 – Recogida de caramelos, deporte de riesgo

  1. Jajaja, son un peligro. A mi en una ocasión, una señora me piso el pie y después intentó llevarse un adorno plateado que tenía mi zapato, pensando que era un caramelo. No creas que me pidió perdón, se puso a disimular al descubrir su error. A esta gente me dan ganas de darles dinero para que se compren todos los caramelos del mundo, a ver si así se relajan.

    Le gusta a 1 persona

    1. Je je, haberle regalado tus zapatos, igual le gustaron y era una excusa para llevárselos. Hay gente muy rara por ahí… Yo también lo he pensado, darles un euro y que se compren unos cuantos. Que son caramelos con publicidad la mitad de ellos! Besitos Sensi

      Le gusta a 1 persona

  2. Ole ! Que recuerdos. Yo de pequeño iba al “Encuentro” que es una celebración religiosa y recuerdo que tiraban unos caramelos pequeños con forma de huevo que llamábamos “chochos”… uf… Cuando te caía uno en la cabeza,picaba lo suyo jejeje. Pero bueno, lo gracioso vino cuando a una mujer mayor se le ocurrió decirle a su nieta “cariño, se me ha caído el chocho, mira a ver si lo encuentras…”. Ya os imagináis la escena jeje. Que recuerdos tan buenos. Un abrazo !! (Pido perdón anticipado por el vocabulario por si alguna persona se ha podido ofender, no era desde luego mi intención)

    Le gusta a 1 persona

  3. Je, je cuidado con los ancianitos. En el desfile de Reyes en Granada he visto a mucha gente presentarse con paraguas abiertos e invertidos. Así podían acaparar el mayor número posible de golosinas. No comentas nada de los danos que pueden causar los caramelos al impactar en los peticionarios. No sé si cerebrales pero me consta que a más en esos desfiles ha visto las estrellas.

    Me gusta

    1. Eso, Mara, creo que lo hemos hecho todos… Aunque reconozco que lo hacía cuando mis padres no miraban porque me reñían. Tonterías de niños desobedientes de diez años de las que te das cuenta cuando eres mayor. Y que obviamente vigilaría más en mis hijos por haberlo hecho yo…

      Le gusta a 1 persona

¡Cuéntame lo que quieras!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s