Despertar

Lo hacemos a diario, algunos días incluso más de una vez. Tardamos un instante. Lo tenemos como habitual, y por común no le prestamos atención alguna. A pesar de ser una de las cosas más importantes de nuestra vida. Despertamos.

DespertarAbrir los ojos – generalmente después de dormir – es algo básico para seguir adelante. Paradójicamente, ya desde bien pequeños no nos gusta despertar. Hacerlo implica enfrentarse a un montón de obligaciones: ir al colegio o al instituto a estudiar, ir a trabajar, llevar adelante una casa, una familia, pensar en todo lo que queda pendiente de hacer para que no se olvide nada… Y sin embargo no hacerlo ya sabemos lo que acarrea (y no es quedarse dormido hasta las tantas).

A veces lo pienso. ¿Y si no despierto? ¿Qué pasará? ¿Cómo será el después? Y me agobio. Me entra una sensación de ahogo que me estremece durante unos segundos. Miedo a lo desconocido, lo llaman. Y me pongo a pensar en lo mucho que me falta para eso – como si realmente lo supiera -, y a entretener mi mente en otras cosas. Pienso en cosas más alegres, en lo bien que me siento junto a mis hijos y mi familia, y entonces se me pasa.

Por fortuna no me ocurre a menudo, tan solo de forma esporádica. Aun así, me quedo con la idea de volver a despertar pasadas unas horas de descanso. Y pienso en lo bonito que puede llegar a ser un techo blanco en la penumbra. Cuando suena el despertador y lo paro, sonrío, sabedor de mi victoria una noche más. Y le doy al despertar la importancia que se merece.


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10 comentarios en “Despertar

  1. Odio el despertador. Me gusta despertarme solita, con una placidez increíble. Llega un nuevo día, o una nueva tarde si es la siesta. Puedo desayunar/merendar y pensar en lo que me apetece hacer.
    Cuando suena el despertador, no puedo pensar. Sé que tengo que….. esto, aquello, lo otro, lo llevo peor.
    Y lo de no despertar, a mí no me parece terrible. A veces pienso que me gustaría morirme así, cuando me llegue la hora. Plácidamente, en mi cama, sin enterarme y lo único que siento es que quien me encuentre no se va a sentir tan bien. Pero esa es otra historia.

    Y como te prometí, ya te he leído enterito, ahora ya, al paso, como tu vayas.

    Un abrazo

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    1. Gracias Hilaria! Desde luego que si pudiera elegir yo también elegiría esa forma. Es la que menos sufre uno. Y los demás. No dudaba que te podrías al día, siempre estás ahí. Un besazo

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  2. Hay días en los que los sueños son tan bonitos que vale la pena dejar para otro momento el despertar. Pero despertar hay que hacerlo, éste nos brinda la oportunidad de dar un paso más para conseguir lo que sueñas.
    Un abrazo, Óscar.

    Ah! Y no dejes de despertar 😉

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    1. Gracias por ti comentario Mara! Es cierto lo que dices de los sueños. Hay ocasiones en las que me habría quedado soñando durante horas sin importarme en absoluto. Aunque yo también soy mucho de soñar despierto…
      Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

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