De tal palo

Lo reconozco: mi hijo no es la perfección hecha niño. Tampoco lo pretendo. Me conformo con que me salga un chico normal, que tiene amigos normales, y que está alejado del camino incorrecto. Y ya es más que suficiente.

Hace unas semanas él también pegó a un amiguito, como él mismo les llama. Cuando nos enteramos hicimos dos cosas. La primera, le preguntamos qué había ocurrido y cuando nos lo contó le intentamos hacer ver que así no había que actuar. Podríamos haberle reñido o castigado, pero no lo hicimos porque en ese momento pensamos que quizá no tenía sentido habiendo pasado tanto tiempo desde que lo hizo hasta que nos lo contó.  No teníamos claro que el niño supiera discernir el motivo del castigo, y no queríamos que pensara que contarnos la cosas equivalía a una bronca. La segunda, ponernos en contacto con los padres del niño agredido y pedirles disculpas. No sé si eso significó algo para ellos, pero para nosotros sí. Nos quedamos con la conciencia más tranquila.

La verdad es que cuando he estado delante de él nunca he dejado que empuje ni pegue a ningún otro niño. Ni en el parque, ni en el colegio, ni en su actividad extraescolar, ni en fiestas o acontecimientos. A pesar de que a veces he tenido ganas de dejarle viendo que los otros niños se valían de estas acciones para con el mío mientras los padres estaban “a verlas venir“. Pero cuando no estamos con él no podemos hacer nada en el momento, solo a posteriori.

Soy de los que piensan que si los niños tienen un buen ejemplo de civismo de los padres, los pequeños tendrán las opciones de seguirlo o no (ser incívico es el camino más fácil). Si hacemos lo que hacen muchos padres, que pasan de todo aunque sus hijos peguen, muerdan y arañen (a menudo al mío), escudándose en que son cosas de niños, lo más fácil es que salgan torcidos en educación.


Si te gusta lo que escribo y quieres comprar mi libro, puedes hacerte con una copia en PDF por solo 1 euro pinchando en estas letras, o con una en papel por 8 euros pinchando en estas otras letras.

Anuncios

4 comentarios en “De tal palo

  1. Hay “cosas de niños” que se pueden permitir y otras que se tendría que enseñar a los pequeños que no son adecuadas, ni siquiera a su edad. Puede ser que no todos los padres tengan tiempo, o la paciencia necesaria. Un saludo.

    Me gusta

  2. Es difícil lo que cuentas. Hicisteis bien en hablar con los padres del otro crío. Los resultados, es lo de menos.
    Y tranquilo, que aún quedarán pescozones, mordiscos, patadas y de todo, por dar y por recibir. En cada momento se aplica el remedio que proceda.
    Y te aseguro que no siempre tiene porqué ser cívico. La defensa propia está contemplada en la ley. Otra cosa es tratar de que no se convierta en un macarra.

    Un beso

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Hilaria! Ya sé que aún me queda mucho, y veo que según crezca peor… Pero bueno, me conformo con que aprenda a defenderse. Aún es pequeñito y tiene tiempo de hacerlo. Besitos

      Me gusta

¡Cuéntame lo que quieras!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s