Gorrilla

Hay algo que me puede (entre otras muchas cosas, la verdad), y es la gente caradura. Los hay de diversos tipos, los más comunes (porque los vemos todos los días en los medios de comunicación) relacionados con la política. Pero el tipo que me tocó la moral el pasado fin de semana no fue uno de esos (que lo hace al diario). El del otro día fue un gorrilla. El gorrilla es ese señor, que bien podía ser un político, que quiere obtener dinero por no hacer nada. Simplemente por hacer acto de presencia. Como un funcionario de la vieja escuela.

Resulta que llegamos a una plaza con aparcamientos de zona azul. Era un hueco estrecho, por lo que me bajé del coche para ayudar a mi mujer a aparcar. En ese momento apareció de entre los coches un señor que aparentemente no visitaba la ducha desde hacía alguna semana que otra. Sin embargo, preferí quedarme con la duda y no quise acercarme a él para comprobarlo. Mientras le hacía gestos a mi mujer me dijo: “Ese es muy estrecho, ahí arriba tengo dos más anchos“. Le respondí: “No te preocupes, muchas gracias. Si no quieres no hace falta que le indiques, ya me había bajado yo para eso, gracias“. Me espetó muy serio un: “No, no“. Y siguió haciendo indicaciones porque debía de ser que las mías no eran lo suficientemente claras. Lo mismo le estaba indicando en catalán y no me estaba dando cuenta.

Mi mujer aparcó, bajó, sacamos a los niños y él seguía ahí, frente a nosotros, mirando como si quisiera participar. Que me daban ganas de decirle: “Si también nos quieres ayudar, hazle el payaso a la niña a ver si deja de llorar“. Obviamente, lo que quería no era ayudar, sino cobrar por el trabajo que acababa de realizar. Rebusqué en lo más profundo de mi cartera y delante de él la volqué para que cayeran todas las monedas. Aunque no le daba para mucho, no se quejó. Vio que había hecho todo lo posible para pagar adecuadamente su salario.

Partimos y yo me quedé pensando en la cara tan dura que tenía aquel tipo. ¿Qué es eso de que tiene dos aparcamientos? ¿Acaso se los ha robado al alcalde? Porque hasta donde yo sé la zona azul la maneja el Ayuntamiento… ¿Se ha comprado el terreno de las plazas y las regula a medias con él? Lo único que tenía el sinvergüenza ese era más cara que espalda. Además, si yo ya estaba ayudando a mi mujer gratis, ¿por qué tenía que entrometerse para encima cobrar por ello? ¿Quién se lo había pedido? Pensé en negarme varias veces pero, ¿cuál habría sido el precio a pagar por mi parte si se me llega a ocurrir quitarle el sueldo? ¿Encontrarme el coche destrozado a la vuelta?


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2 comentarios en “Gorrilla

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