El bañista desobediente

Hay personas que son tan inconscientes e ignorantes que no sólo ponen sus vidas en peligro (cosa que no me preocupa en absoluto), sino que con ello ponen las de los demás en, cuando menos, un aprieto. No me refiero a los conductores ebrios o kamikazes (esos son parásitos que ponen en el mismo peligro la vida del resto sin importarles nada en absoluto), sino a personas como la que me topé este verano en la playa de Levante estas vacaciones.

Una de las tardes que bajamos a la playa, con un fuerte oleaje, encontramos bandera roja. Desde la última vez que recuerdo ver una de esas, el significado de la misma es que uno no se puede bañar. Pero la cosa ha cambiado desde entonces. No en el fondo, sino en la forma. Ahora tienen varias y con dibujitos de un muñeco en el agua tachado, como prohibiendo a uno bañarse. Eso está bien, porque no es bueno que con fuertes corrientes alguien en su ignorancia se meta un poco más adentro de donde debía y acabe inmerso en un problema. Además, este año había socorristas que te invitaban a salir del agua silbato mediante.

Hubo un momento en que la socorrista que tenía a mi lado lo hizo sonar insistentemente. Quería que un señor que había acercándose a una zona rocosa saliera del agua. Cuando lo consiguió, el señor empezó a increparla y a gritarle diciendo que no tiene por qué hacerle caso, que no es policía, que les llame a ellos si quiere y que no tiene por qué salirse del agua.

Imagino que acabaron llamando a la policía, porque al poco tiempo llegaron allí dos miembros del CNP y luego cuatro policías locales. Tras bastante rato debatiendo qué podían hacer, le aconsejaron a la chica que le denunciara y que lo máximo que le podía pasar era que le pondrían una multa al señor que, por lo visto, era reincidente en sus actos. El superior de la muchacha la tranquilizaba diciendo que había hecho un buen trabajo, pero por el estado de la chica creo que no conseguía el objetivo. Estaba nerviosa, indignada, y con ganas de expulsar del pueblo a escobazos al individuo aquél.

Yo me pongo a pensar y la comprendo. Ella está trabajando, está intentando controlar a la ingente cantidad de personas que incumplen la norma de no bañarse para que ninguno se pase de una cierta profundidad, y en mitad de todo este ajetreo un chalado se pone tonto diciendo que las reglas no van con él. ¿No se da cuenta de que lo hacen por su propio bien? ¿Acaso se cree que es por fastidiarle? No es que al resto nos importe en exceso su vida dado que él la valora bien poco pero, ¿no es consciente del trastorno que le hace a la socorrista con su actitud?

Si llegara a ocurrirle algo por su cabezonería y la familia decidiera denunciar a la chica por negligencia, podría meterse en un problema después de haber intentado por todos los medios hacer bien su trabajo. Y es que lo peor de trabajar con gente muchas veces es eso, que hay que trabajar con gente.


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4 comentarios en “El bañista desobediente

  1. Lo que a mi me sorprende es que haya que poner vigilantes para cumplir unas normas que protegen a las personas.
    Si hay bandera roja, pues uno no se baña, y si va de suicida por la vida, es su problema.
    Es distinto si se trata de niños, que esos deben ir al agua acompañados.
    Pero energúmenos como ese, nada, dejarlos bajo su responsabilidad. Y si tienen un percance, pues igual, dejarlos a su suerte, al fin y al cabo el mar devuelve todo. Es cuestión de esperar un par de días.
    Sólo pensar que ese mindundi pone a su disposición a la socorrista, al jefe de ella, a cuatro policías….. ¿no serán ganas de dar la nota?. Pues nada se le deja y en paz.
    Sé que mi opinión no cuenta, pero a mí me vale.
    Hago caso de las señales porque sé que es bueno para mí, pero si otro piensa que son para tontas como yo, pues que les dejen, eso sí, siempre sin meter a la familia.

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  2. Lo malo de dejarlo a su suerte es precisamente eso, que como el mar lo acaba devolviendo la imagen que se da en los periódicos no es buena. Y como Beindorm se pone hasta arriba de gente en las playas en los meses de verano, supongo que por colaboración e imagen se cogen socorristas. Pero vamos, yo siempre recuerdo ver Benidorm repleto y no había socorristas. Y la gente no se ahogaba. Supongo que antes la gente era responsable, y eso se ha ido perdiendo con el tiempo.

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