La ley no escrita del columpio

Hace unos meses hablaba de la ley no escrita de la sandía. Durante las vacaciones me he dado cuenta de que no es la única que existe de este tipo. El columpio también lleva una consigo: para cederlo hay que tener siempre en cuenta el tiempo de espera y quién se subió antes.

En estos días he tenido la oportunidad de ir a varios parques, con niños y padres de todo tipo. Y cuando nos acercábamos al columpio siempre me surgía la misma duda: ¿cuánto tiempo se puede estar en un columpio sin que pase a ser un abuso? Según los niños, el que está montado ha de bajarse cuando “lleva mucho rato“. El problema es que la percepción de mucho tiempo para los niños y los adultos es distinta. En dos minutos un pequeño de tres años que está quieto esperando se sube por las paredes. Como aún son muy chiquitines y saben que no pueden hacer gran cosa para que quien ha subido se baje, utilizan repetidamente su gran baza, la presión: “Papá, ¿a mí cuando me toca?

Es en ese momento cuando entra en juego esta ley, aunque su aplicación se ve distinta en función de si el hijo de uno espera para subir o ya está montado. En el primer caso, a partir del tercer minuto de espera uno ya se impacienta y empieza a pensar por qué ninguno de los padres de los dos niños montados (siempre hay dos columpios) no actúa de oficio y baja a alguno para ceder el sitio y que vuelva a hacer la cola. ¿Es que se piensan que el columpio es de ellos? En el segundo caso la cosa cambia, y se contemplan dos opciones: que el de al lado haya subido antes o después. Si el otro columpio se ocupó posteriormente, si uno ha estado esperando siete minutos para montar a su pequeño, ¿por qué habría que bajarle antes de ese tiempo? ¿No se estaría siendo injusto con él? En cambio, si se montó primero el de al lado, ¿no tendría que dejar antes su lugar por ser quién más tiempo lleva columpiándose?

Volvemos a lo de siempre, el civismo, la educación y la vergüenza que tienen los padres, en función de las cuales ayudarán (o no) a que todos los pequeños puedan disfrutar de los columpios. Porque al final, los realmente beneficiados o perjudicados son ellos.


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3 comentarios en “La ley no escrita del columpio

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