Suplantación de identidad

Si hay un tema que verdaderamente me sorprende del carné, es el de la suplantación de identidad. No por el hecho de la acción en sí, sino más bien por que se produzca con determinada frecuencia. Creo que es algo que no pasaría (lo de la alta frecuencia) si este país funcionara decentemente.

Soy consciente de que hay personas que se parecen mucho a otras sin ser familiares. También de que en un momento determinado pueden coincidir en el tiempo y en el espacio. Pero, ¿qué probabilidades hay de que la documentación de una de ellas llegue a la otra? ¿Realmente es tan alta como para que pueda ser siempre el motivo? Yo pienso que no, por lo que hay que acabar achacando la culpa a los ‘profesionales‘ que se topan con estas personas con los carnés de otros.

Y es que tan sólo hay que imaginarse la situación un poquito para saber que verdaderamente es así conociendo el modus operandi de los españoles. Uno llega con un DNI que no es suyo a un banco. Contrata un par de productos y el banquero ha visto el cielo abierto con la comisión del mes. ¿Se va a molestar en verificar que el titular del carné es el que está allí sentado? ¡Para qué, si el banco está ganando! En el carné pone Pepe Pérez y allí hay sentada una persona calva y con bigote, no hay que ir más allá. Que a los pocos días traspasa todos sus fondos a la nueva cuenta o lo saca por estar descontento con el banco y el dueño legítimo se queda sin nada… Es mala suerte. ¡Qué se le va a hacer!

Otra situación, después de hacer la compra para 2 meses en una gran superficie o una tienda de barrio, uno va a pagar con un carné que no es el suyo. Y con una tarjeta que tampoco sea la suya. Al llegar la hora del pago la cajera mira que en los dos pone el mismo nombre. ¿Y si el de la foto no se parece al señor que intenta pagar?

Bueno, en el primer caso la empresa no se puede permitir dejar de ingresar tanto dinero, así que las cajeras pasan por alto hasta los carnés caducados porque lo importante es cobrar la compra. En una tienda pequeña la compra puede salvar el mes y no se pueden poner quisquillosos porque el señor esté un poco cambiado. ¿Y si el tiempo le ha tratado mal?

Yo a veces me pregunto asombrado cómo puede hacer alguien algo a nombre de otro en los tiempos que vivimos. ¿Realmente nadie se fija en que la persona que lleva el DNI y la foto que hay en él no son la misma? Supongo que habrá quién no se preocupe de compararlas, quién no sepa distinguir dos caras que se parecen (o no), y quién dude y por vergüenza no diga nada no vaya a equivocarse. Yo a veces he dudado, y he realizado una comprobación de huellas para verificarlo a pesar de que al ciudadano no le ha sentado demasiado bien. Pero de lo que estoy seguro es que cuando se percatan de que no son la misma y aún así lo hacen es porque piensan “Bah, si nunca pasa nada“. Y es verdad, nunca pasa nada. Hasta que pasa.


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6 comentarios en “Suplantación de identidad

  1. Para comprobar si la foto es de la persona que enseña el documento, hay que mirar a la gente a la cara y eso da lugar a distintas interpretaciones, y además hay que echar un ratito y todo el mundo tiene prisa, así que eso que cuentas es muy posible, pero no se da más porque mucha gente ni se lo plantea.

    Hilaria

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