Mi niña es española

El trabajo de cara al público tiene la característica de que cada día puede pasar algo diferente, algo que sea digno de incluir en un libro de anécdotas. De momento sólo lo he hecho con 69, y aunque crea que ya están a punto de acabarse las historias siempre hay alguien dispuesto a demostrarme que estoy equivocado. Y aunque no las recoja en un libro, van teniendo cabida en el blog.

Ayer ocurrió una de esas cosas que si alguien me la cuenta no me la creo. Vino un señor a hacerle el carné a su hija. Él se había nacionalizado hacía una semana y traía una partida de nacimiento en la que se le otorgaba a la pequeña la nacionalidad española con el valor de simple presunción. Este es un caso específico que se da cuando ambos padres son de un país concreto, pero este no era el caso. Además, la menor no debía estar documentada por ningún país de los padres para ello. Esto sí se cumplía. Lo escabroso del caso es que la niña tenía ¡casi dos años! ¿Cómo puede tener tanto tiempo a su hija sin documentar? ¿Ha estado encerrada en un cuarto todo este tiempo? Entiendo que no hace falta para el colegio porque es muy pequeña, pero ¿y el médico? ¿No se puso mala nunca la niña?

Cuando se lo pregunté, el padre entró en modo funcionario y me decía todo el rato: “Médico con hoja blanca, hoja blanca“. Imagino que iba con una solicitud, un papel que si no me equivoco sólo se puede usar seis meses y que ni siquiera sé cómo pueden dar sin pasaporte. Yo no lo haría. Y le pondría las recetas un 300% más caras. Para que aprendieran un poco a hacer las cosas bien. El hombre se escudaba en que la partida de nacimiento estaba con “Firma juez, firma juez” (con estas dos frases, quedaba evidente que habíamos hecho español a alguien que dominaba el idioma a las mil maravillas). De nada le valía que le dijera que los jueces también se equivocan, que ni siquiera ellos son perfectos.

Este país funciona así. Aquí todo el mundo intenta conseguir siempre el máximo beneficio en todo, y si puede lograrlo varias veces con lo mismo, mejor. Como el padre estaba esperando ser español, no quiso darle a la niña su nacionalidad anterior. Esperó a tener su DNI y luego quiso hacer española a la niña porque sí. Lo que no sabía era que si hubiera hecho las cosas bien, documentando a la pequeña y después de ser español optando por que la niña fuera también española, seguramente ya lo serían los dos. A veces hay que ser menos listo y más inteligente. Da mejores resultados.


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2 comentarios en “Mi niña es española

  1. Se llaman ratonerias. Los ratones dan mordisquitos a las cosas y así sobreviven, al tiempo que destrozan todo lo que roen. Pero es su naturaleza, no saben vivir de otra manera.
    Hay gente así, no le des más vueltas.

    Hilaria

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