Enchúfame

Hay gente que tiene mucha cara. Más de la que podré tener yo en varias vidas. Ayer me topé con una de esas personas. Por un motivo que desconozco, se dio la situación de que la oficina estaba sin gente a la espera. Quizá por la extrema eficiencia de los trabajadores, o porque las personas que tenían cita en ese momento no habían venido, tal vez porque los que estaban citados estaban yendo a por algún documento o a hacerse unas fotografías nuevas, o por un poco de todo. El caso es que se aproximó a mi puesto una mujer diciéndome que tenía el DNI caducado (desde hacía un año nada menos) y lo necesitaba urgentemente (obviamente para cobrar algo). Y no tenía cita, como es habitual en estos casos.

Como no había nadie a la espera y acababa de entregar el último carné que había hecho, le dije que se sentara y se lo hacía. Imagino que la conversación que teníamos no era lo suficientemente animada (le estaba pidiendo las fotos, cotejaba datos…), así que decidió sacar un tema ella:

– Que bien estáis aquí, ¿eh? Sin nadie.
– Sí, entre los que no han venido, los que están para venir y los que hemos mandado a por fotos, se ha quedado un momento tranquilo.
– (Tras unos minutos de pausa)  Anda que no estáis a gusto aquí sin gente.
– Señora, no sé qué pretende insinuar con eso, pero si esto estuviera lleno no le habría podido atender. Supongo que no tendría que quejarse. Al fin y al cabo, le atiendo porque ahora no hay nadie esperando.
– No, es que trabajáis poco, no os podéis quejar… ¿Por qué no me enchufas aquí?
– Porque para enchufarla a usted, enchufo antes a mi mujer.
– ¿Y a mis hijas? Este sitio está muy bien para venir a trabajar.
– Pues que estudien una oposición y que la aprueben, como he hecho yo. Me tiene que abonar la tasa.
– ¿Encima me vas a cobrar?
– Dé gracias a que no haya un plus por ser atendida sin cita, y otro por aguantar ataques indirectos. Además yo no pongo las tasas, si tiene alguna queja, ponga una reclamación.

No le puse impedimento para atenderle inmediatamente y sin cita, la traté con educación y respeto (como al resto de personas que pasan por mi puesto, dicho sea de paso) y me soltó esas ideas profundas sin haberle dado pie a ello. ¿Qué se creía? ¿Se pensaba que por ser funcionario soy menos persona? ¿Se creía que me han regalado algo o que no soy lo suficientemente válido para obtenerlo por mí mismo? Desde luego, con personas así da gusto hacerle favores a la gente.


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4 comentarios en “Enchúfame

  1. No lo consideres un favor. Piensa que has hecho tu trabajo. Atender a esa mujer, pues lo explica un refrán castellano “más vale caer a tiempo que rondar un año”.
    Y lo de enchufar a alguien, en estos tiempos puede ser deseable, pero hay muchas maneras de pedir las cosas y gente con muy poca gracia.
    Por suerte tu sí la tienes.
    Aunque quien tuvo suerte ayer fue la señora. Otro, le hubiera contestado peor.
    Hilaria.

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