Mi madre no es mi madre

Hay familias que, aunque son felices, hablan poco entre sí. O al menos se cuentan pocas historias. Yo pertenezco a un núcleo reducido en el que aunque me cuenten historias no consigo retenerlas. Quizá por eso mi hermano las almacena todas en esa mente privilegiada que tiene, es un tema de equilibrio. No digo que no haya alguien más así, que supongo que sí, pero no es lo habitual. Lo normal es que hablen del tiempo, de las noticias, de los deportes, incluso del corazón. Pero no que ahonden en temas familiares. Y tampoco tienen que ser asuntos escabrosos o de trapos sucios, puede tratarse de temas anecdóticos. Sin embargo, me he encontrado alguna vez con una curiosa situación en la que una persona adulta (40-50 años) acompaña a su madre a renovarse el carné, y cuando les pido que verifiquen los datos antes de imprimir dice la primera: ¡Ay, la leche! Mamá, ¿te llamas Julia? ¡Pero si has sido Vicenta toda la vida!.

Tras esta intervención a menudo me pregunto quién de los tres está más sorprendido. Y muchas cuestiones deambulan por mi mente en ese momento. ¿Por qué una madre nunca le cuenta a sus hijos, ni siquiera como anécdota, que aunque todos en el pueblo la llaman de una forma (no entro en los motivos) ella en realidad tiene otro nombre? ¿Nunca tuvo curiosidad por saber qué dirían sus hijos? ¿Qué nombre de madre tienen los hijos en sus carnés, uno inventado? ¿No deberían arreglar eso porque seguramente es erróneo? Y lo que más me intriga, ¿sabe la señora cómo se llama? He tenido casos de no saber la nacionalidad que uno tiene que más o menos puedo llegar a entender (bueno, no puedo, era por ser educado), pero no saber cómo se llama uno, es muy difícil de digerir.

En fin, supongo que podría ser peor: aún no ha llegado nadie que no sepa cómo se llama, qué nacionalidad tiene, ni qué documentación lleva encima habitualmente. Pero algo me dice que me toparé con alguien así antes de jubilarme. Es cuestión de esperar a que pase por mi oficina.


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4 comentarios en “Mi madre no es mi madre

  1. Cuando se ponía un nombre en el registro (el padre) otro en el bautizo (la madrina) y otro en casa (la abuela) se acaba por no estar seguro de nada. Lo que dices, no es frecuente, pero no me sorprende.
    Lo de la comunicación familiar es otra cosa.

    hilaria

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  2. Eso es porque antes todo el mundo quería demostrar lo que mandaba y así pasaba. Ahora eso no es así, en cada casa sólo manda la mujer, así que todos los hijos tienen el nombre que ella decide (a veces de forma bilateral con el padre). Fuera problemas.

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