La odisea de coger cita (2)

A día de hoy, las opciones para sacar cita para renovar la documentación se reducen a dos: hacerlo mediante el número de teléfono 902 24 73 64, que vale un dinero, o a través de Internet en esta página, algo que es gratuito y más completo, ya que permite visualizar todas las oficinas de renovación de España, los días y los horarios disponibles en cada una de ellas, y elegir el que más convenga en cada caso. La opción a escoger depende un poco de los conocimientos y los recursos de cada uno, pero las situaciones suelen ser parecidas en muchas de las ocasiones en las que el procedimiento resulta tedioso. La que se produce en casa de una pareja de personas mayores (pero no ancianas) puede no distar de lo siguiente. Después de acercarse a una oficina para saber cómo se pide cita, un día le dice la mujer al marido:

– Paco, llama al DNI que le faltan dos meses para caducar y al final se nos pasa.
– Pero si todavía queda mucho, mujer.
– Parece mentira que no sepas cómo va eso, Paco. Anda, llama que al final se nos caduca.
– (El hombre llama al 902 y le atiende un contestador) Bienvenido al servicio para cita previa […]
– Malditas máquinas, ya estamos como siempre. ¿Dónde está la gente que me entiende?
– Diga, por favor, si desea ser atendido en castellano, catalán […]
– ¿Pero qué…? ¡¡Pues en español!! ¡¡Si soy de Cáceres!!
– Lo siento, no le he entendido. Diga de nuevo si desea ser atendido en castellano […]
– Joder con la maquinita… ¡Te he dicho que en español!
– Continúo sin entenderle. Si desea utilizar el castellano, diga castellano o pulse 1 […]
– (Mientras pulsa el 1) Vale, pulso el 1 mejor, porque está claro que me ofreces el castellano pero no lo dominas.
– Diga si desea pedir cita, información para la documentación a presentar […]
– Quiero pedir cita.
– Diga si desea pedir cita para su primer DNI, para un menor de 14 años, para un discapacitado, para varias personas, o para renovar su DNI o pasaporte.
– Para renovar mi DNI.
– ¿Qué desea renovar, el DNI, el pasaporte o ambos documentos?
– El DNI.
– Por favor, diga o marque su número de DNI.
– Vaya, pues no me lo sé… A ver que lo busco… Aquí lo tengo.
– Lo siento, el número no es válido.
– (Mientras sigue la locución) ¡Pero si no te lo he dicho!
– Debe darme las ocho cifras sin la letra. No olvide los ceros de delante. Por favor, diga de nuevo o marque cifra a cifra su número de DNI.
– ¿Cifra a cifra? ¡Menudo tostón! A ver, el 3, el 2, el 1, el 5, el 0, el 8, el 4. Jolín, si parezco un niño de San Ildefonso dando la lotería nacional…
– Lo siento, el número no es válido.
– (Mientras le habla el contestador) ¿Otra vez? ¡Vaya máquina más delicada!
– Debe darme las ocho cifras sin la letra. No olvide los ceros de delante. Por favor, diga de nuevo o marque cifra a cifra su número de DNI.
– Mejor lo marco. (Marca el número de DNI)

En este momento, si la persona cae en la cuenta de los ceros iniciales o el número tiene ocho cifras es muy posible que el proceso prosiga. Si se habla más de lo necesario o se marca sin los ceros la locución no recibe lo que espera y al segundo intento fallido corta la comunicación, con lo que toca volver a comenzar el proceso y engordar un poco más la factura telefónica.

Si se continúa, la máquina solicita la provincia en la que se desea la cita. Aquí se debe tener cuidado con la pronunciación y el ruido del ambiente porque en lugar de Ávila el aparato puede entender Álava. Y resulta muy pesado repetir la provincia una y otra vez. Si hay muchas oficinas, pide el código postal para acotarlas. La locución indica varias alternativas próximas a ese código postal para elegir una de ellas.

Si después de escoger la población el DNI no es correcto, el contestador informa de que hay problemas para reservar una cita y muy amablemente remite al oyente a la página web y cuelga. Que tiene miga la cosa… ¿No puede verificar el número antes? ¿Por qué hay que perder tiempo y dinero innecesariamente? Si el número es correcto, sugiere una fecha y una hora que asegura es la más cercana en el tiempo. Si no se está conforme se puede cambiar, pero la máquina advierte de que sólo se dispone de dos intentos más en la llamada. Y esto es algo en lo que hace especial hincapié, sobre todo si se le dice que no se está conforme. Por tanto, si no se quiere perder todo el tiempo, el dinero y el esfuerzo invertidos, hay que quedarse con una cita de las que ofrezca.

Cuando llegan a la oficina, si tienen cita están enfadados por lo que les ha costado conseguirla. Es lógico. Pero si no la tienen llegan peor aún porque sienten que han tirado un montón de dinero a la basura para nada. Y eso es más lógico todavía. En cualquier caso, no vienen contentos. Y la verdad es que no les falta razón, pero también deben entender que yo no tengo nada que ver con eso, y aunque no lo saben voy a intentar ayudarles en la medida de lo posible con cualquier problema que hayan podido tener. Para eso también estoy. Afortunadamente hay gente que lo acaba comprendiendo, y se agradece.


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