Mi primera tarjeta de residencia

Las normas cambian continuamente. Hoy sabemos lo que tramitamos, pero mañana quizá no sea así. Lo tenemos claro. Y lo mejor de todo, los ciudadanos a los que atendemos también. Saben que las leyes y las reglas de extranjería cambian mucho, y lo que hoy vale mañana tal vez no. Documentar a un extranjero no es tan distinto de hacerlo con un español: se le está dando una tarjeta que le convierte en ciudadano documentado y con la que podrá hacer cuantas gestiones desee en este nuestro país. No hacerlo no tiene las mismas consecuencias para unos y para otros.

Un español no puede estar sin DNI después de cumplir los 14 años de edad. Se le tiene que hacer so pena de multa. Sin embargo, un extranjero sí que puede no tener tarjeta de residencia (también NIE, Número de Identificación de Extranjero, aunque realmente se trate de una TIE, Tarjeta de Identificación de Extranjero). La consecuencia, en este caso, es que posiblemente su estancia en España está de más. Por ello, las personas extranjeras tienen un alto interés en conseguir su tarjeta de residencia en condiciones.

Sin embargo no puede ser ni cualquier tarjeta, ni de cualquier forma. En concreto, en mi oficina sólo se hacen renovaciones de un tipo determinado de tarjetas. Las primeras tarjetas para un ciudadano extranjero se tramitan en la capital. Eso ellos lo saben, pero siempre está la oportunidad para hacerse el loco, y en vez de solicitar la cita en una oficina a una hora de casa lo hacen en un lugar que está a 10 minutos. Lo mismo es por si el tonto del funcionario se equivoca y se la hace. Ellos intentan demostrar que saben menos español del que realmente saben, e intentan convencerme de cuál es el trabajo que tengo que hacer. Como si yo fuera a sus trabajos a decirles lo que tienen que hacer y cómo…

Ayer fue uno de esos días. Se acercó un señor que – supuestamente – no sabía español con otro que – teóricamente – sí sabía, a intentar hacerse la tarjeta por primera vez después de estar en España 6 años. Llevaba mucho tiempo, sí, pero indocumentado… ¡Eso no cuenta! Después de hacerme perder mucho tiempo repitiendo lo niño una otra vez, al final, consigo que comprendan las palabras ‘Aquí no‘ y ‘el sitio donde tienen que ir a tramitar la primera tarjeta‘.

Tras quince minutos de sudores intensos, yo me quedé preguntándome: ¿Seguro que no me entendían nada? ¿Seguro que eran tan tontos como querían hacerme ver? ¿Seguro que en seis años no había aprendido ni a entender lo más básico del idioma? Yo no me lo terminé de creer, aunque es verdad que hay algunos que llevan aquí la pila de años, que se han hecho españoles, y que ni saben ni hacen por saber… Al final nunca sé cuánto me han entendido ni cuánto me han querido comprender, pero me conformo haciéndoles ver que no me la dan y con la satisfacción del trabajo bien hecho.


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2 comentarios en “Mi primera tarjeta de residencia

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